lunes, 31 de agosto de 2009

El lanzamiento de atributo como deporte olímpico


El atributo en gramática, si no recuerdo mal, es el complemento verbal que expresa una cualidad del sujeto. Lo característico del atributo es que la cualidad que expresa es esencial al sujeto, y se reconoce fácilmente porque suele utilizarse con los verbos SER y ESTAR. Por lo tanto, si digo "María es baja", lo seguirá siendo hasta que cambie su estatura o hasta que se muera, y entonces María dejará de "ser", en general. No se trata de expresar una característica accidental. De ahí que no sea lo mismo decir "María es tonta" que "María está tonta". Si estoy equivocada acepto agradecida las correcciones.

Por eso me impresiona la poca consideración con la lengua, sea por ignorancia, sea por dejadez, sea adrede, para exaltar la opinión pública, de quienes a la mínima te escupen lindezas como fascista, insolidaria, machista, antipatriota y cosas así. Pero hay más. En la siguiente escala están aquellos que endilgan atributos, que en principio no tienen connotaciones negativas, con ánimo de ofender y, al hacerlo, están actuando como verdaderos comisarios políticos con la facultad de condenar al descrédito a quien se sitúe fuera de lo políticamente correcto.

"¡Eres una radical!". Sí. En algunas cuestiones, en especial las que atañen a mis principios soy tajante. Ya sé que es horrible para el común de los mortales, que todas las religiones, las personas, las prácticas, las enseñanzas... son lo mismo, todas buenas, respetables... y que decir que no quieres a ese tipo de personas de vecino implica que alguno se rasgue las vestiduras y te lance un atributo a bocajarro. Mi amigo Paco Capella suele definir radical como "desde la raíz", y se lo toma como un elogio. Lo que dice bastante de lo buena persona que es y lo ingenuas que pueden ser las personas inteligentes. Lo cortés no quita lo valiente. Pero más allá de la mente de Paco, quien te llama radical, y no digamos si en vez de radical te llama "ultra" o "neo" loquesea, intenta desprestigiarte. Yo no soy una persona tibia, así que debo ser radical. Ni neo, ni ultra.

"¡Eres intolerante!". También. No tolero determinadas cosas como la mentira, ni siquiera en su forma "piadosa". Acepto, en determinados casos la omisión, no es necesario decir todo lo que piensas en todos los momentos, en especial si te pueden encarcelar, o si vas a herir a alquien. Y no tolero determinadas personas. No voy a aceptar nunca a un etarra o a un pederasta. No tolero a quienes aceptan el matrimonio con niños, las uniones forzosas, o la agresión sistemática. No tolero que me hagan tragar con ruedas de molino. Como decía la canción de La Mode, yo pago mis impuestos... pero te hago saber, gobernante derrochador, mangante y sinvergüenza, que sé quién eres, lo poco que vales, y con mi mirada quiero que sepas que más te vale recordarme que tienes el monopolio de la fuerza, porque no tienes autoridad moral sobre mí, y no te respeto.

Pero el atributo que más está de moda es "eres insolidario". Si no quieres regalar el dinero de tus impuestos para la libre disposición de los gobernantes, eres insolidario y quieres que los parados se mueran de hambre. Si no te crees que con el protocolo de Kyoto vamos a salvar la tierra de la catástrofe climática, eres insolidario y odias la naturaleza. Si no quieres que se dé un duro al cine español por malo, tendencioso, por estar dominado por mafias (a veces familias de verdad, con la B se me ocurre una...), eres un insolidario y odias la cultura. Y así, hasta la eternidad.
Como si el único camino fuera el suyo, su palabra la única verdad y su neurona la que piensa por todos nosotros.

Pues, a pesar de lo obvio de todo lo que acabo de escribir... mucha gente les cree, y utilizan sus razonamientos para insultarte con los mismos atributos: insolidaria, radical, intolerante... facha... reconozco que cuando llegan ahí, ya me carcajeo.

viernes, 28 de agosto de 2009

Y escupieron sobre su tumba... por decisión de la Fiscalía de Menores


Maores era una niña de 15 años de Ripollés. Le gustaba Sergio, un compañero de su instituto que no le hacía caso. Por eso se puso como loca cuando él la llamó, la llevó a pasear y la besó en un banco del parque. No se fijó, probablemente, en que los amigos de Sergio les vieron. ¿Qué podía tener aquello de malo? Pues que a Sergio no le gustó, así que quedó con ella (y un amigo de 14 años que les siguió a cierta distancia), la llevó a un descampado, la degolló, la apaleó una vez degollada y la dejó moribunda, con un hilo de vida, abandonada en medio del descampado. Aunque un camionero la descubrió y pudo avisar a la ambulancia, Maores murió antes de que llegara el auxilio.

Afortunadamente, el asesino y el cómplice fueron apresados y juzgados. A los nueve meses, los asesinos (menores pero asesinos, por activa y por consentimiento) están en la calle. Terrible ¿no?
Eso le pareció a Caballero ZP, quién publicó la macabra noticia de la libertad de los menores, con fotos (que ellos mismos habían publicado en su fotolog) para escarnio de los delincuentes. Sin embargo, la Fiscalía de Menores ha considerado que la publicación de las fotos es un atentado a la intimidad de los menosres (asesinos por activa y por omisión, pero menores...) y ha ordenado a Blogger que retire el post de Caballero ZP.

Esto quiere decir que hay dos tipos de menores, Maores es de segunda categoría, carece de derecho a que se haga justicia, como lo demuestra que solamente 9 meses en un correccional jugando a la consola y sacando 2º de la ESO es suficiente para sus asesinos, y Sergio y el consentidor, que tienen derecho a la intimidad y a volver al cole como si nada hubiera sucedido. Lo que no sé es cómo no les dan un premio y les nombran pregoneros de las fiestas de Ripollés, a ver si tienen las mismas pelotas para subirse al balcón a dar el pregón ante los padres, familiares y amigos de Maores, que las que tuvieron para perpetrar semejante atrocidad.

Un abrazo a Caballero ZP y un "ole tus cojones, majete" a la Fiscalía de Menores. Estos dos ejemplares deben ser ese "hombre nuevo" del que tanto hablan los progres.

sábado, 22 de agosto de 2009

Colaboracionistas


Sábado de agosto. Hora de la siesta. Modorra. The Firm, de Sidney Pollack. El protagonista habla con un tipo del departamento de justicia que le informa de que en el despacho de abogados en el que trabaja se cometen todo tipo de barbaridades, las típicas de la mafia. A saber: extorsión, soborno de jueces y altos cargos públicos, tráfico de armas, narcotráfico... Tom Cruise, que como siempre hace de abogado imbécil al que dan ganas de partirle la cara, se ve en ante el dilema de omitir y, por tanto, ser cómplice, o trabajar para el FBI y el departamento de justicia (que torean al alimón).

"No puede decir que no", he pensado. ¿Cómo va a callar y colaborar con esa barbarie? Y me he levantado a ponerme un café. Mientras removía el azúcar me he dado cuenta de que aquí, al otro lado de la pantalla, todos somos colaboracionistas de unos "jefes" que participan de ese tipo de cosas. Ya. Ya sé que parece muy radical pensar que todos los gobernantes están metidos en el narcotráfico. Lo demás: extorsión, manipulación de la justicia y compra venta de armas es bastante obvio. Pero pensemos en la visita de Moratinos (que tiene un "jefe" que le aplaude) a Venezuela, y la conexión entre Chávez y los terroristas y narcotraficantes. Y después recordemos que el "jefe" de la ONU (a quien los "jefes" de todas las naciones rinden pleitesia) felicitaba a Ahmadineyad, quien ha nombrado ministro a un terrorista buscado por la Interpol (fíjate, Pepiño, alguien vendrá que bueno te hará).

Ni usted ni yo tomamos las decisiones, no somos responsables, pero trabajamos en ese despacho de abogados corruptos y mentirosos, somos Tom Cruise sudoroso, escandalizado al enterarse de la verdad. Somos él cuando se va dando cuenta de que efectivamente le vigilan, hay micros en su salón, saben qué hace, con quién y cuándo. Y aún más... son ellos quienes han comprado su silencio con una casa estupenda, un coche, una posición. Tal y como le explica el tipo del departamento de justicia, ese es su modus operandi: y cuando ya estás establecido, tus hijos van a un buen colegio, tu mujer va al club y tu juegas al golf, te dicen la verdad, y tu te callas porque tienes demasiado que perder. Es decir: compran tu silencio.
¿Y nosotros? Bueno, es algo diferente, nosotros pagamos dinero a un "jefe" que se encargue de hacernos felices a todos, acabar con la pobreza, cuidar de la salud física y mental de todos... pero sabemos que nos mienten, que despilfarran, que dan a quienes más votos les aseguran, que se gastan el dinero de los abstencionistas en financiar a los partidos políticos, o en proyectos de cooperación peregrinos en los que ni usted ni yo querríamos meter nuestro dinero. No hay micros en nuestras casas (de momento), pero te meten en la cárcel si te niegas a participar.

Más aún: si un país se sale de la manada y promulga leyes que dan libertad a sus ciudadanos para hacer con sus recursos lo que quieran, son presionados, señalados con el dedo por la "comunidad internacional". Es el caso de Suiza, en donde su ley en defensa del secreto bancario, vigente desde 1930, está en lo alto de la picota y se ha visto permanentemente cuestionada a lo largo del siglo XX. Pero es este año cuando Suiza ha cedido y ha aceptado los protocolos standars de la OCDE, y cuando, en marzo, UBS (Union de Banques Suisses) acepto filtrar a EEUU los nombres de 250 clientes. El tema es que los ciudadanos americanos sacan su dinero de los bancos americanos y abren cuentas en Suiza para no tener que pagar impuestos en su país de origen. Como hay secreto bancario, es dinero no declarado. Así, verde de rabia e impotencia, la administración americana con todo su peso, ha mantenido un pulso con un banco que simplemente cumplía la ley de su país. El miércoles pasado, EEUU aceptó abandonar el litigio con UBS a cambio de más soplos (atentados contra el secreto bancario). Pero el que el gobierno haya dado vía libre a la demanda y haya propiciado el acuerdo puede envalentonar a los americanos que podrían poner demandas y presionar con litigios de años a la banca privada suiza. La gestión de fortunas privadas en este país mueve muchísimo dinero, y la presión exterior podría acabar con lo que caracteriza a su banca: el secreto.

Es como si viene el vecino y le dice a usted cómo debe usted regir su hogar. Lo normal es que usted replique "Oiga, en mi casa mando yo". Pues no, con la globalización bancaria como excusa, lo que los bancos privados hagan en sus respectivos países es cosa de todos, y no vale solamente con seguir lo que marque la OCDE... hay que cumplir la ley americana en territorio no americano. Imperialismo. Consentido, aplaudido y jaleado por quienes luego se ponen pegatinas de No a la Guerra, y se van a la manifa porque son más modernos que nadie.
Algún amigo me apuntaba que esa ley del secreto bancario asegura que el dinero del narcotráfico, del comercio de armas o del tráfico humano está bien guardado. Es muy duro. Cierto. Pero, ¿justifica que un país soberano no pueda poner la ley que le parezca?¿las leyes nacionales deben ser consensuadas por esa "comunidad internacional" que se codea con tiranos, ladrones, corruptos y amiguetes de narcotraficantes y terroristas? Me parece que no es muy coherente.
El acuerdo entre UBS y Estados Unidos es otro escalón en el sentido equivocado, y nos perjudica a todos... todos los que miramos a otro lado o nos dejamos convencer de que es inmoral, mientras financiamos inmoralidades con nuestros impuestos.

Vamos apañados.

viernes, 21 de agosto de 2009

Volver


Sinceramente, este verano, que he estado más expuesta al ruido ambiental, he sacado la conclusión de que la especie humana está en peligro de extinción. Las grasas no saturadas van a acabar con nosotros. Las carnes flácidas van a acabar con nosotros. El sol va a acabar con nosotros. La polución, las avispas, el cambio climático, el tabaco, el alcohol, internet, los juegos violentos y hasta Jorge Javier del bracete de la Esteban... van a acabar con nosotros. Nada como que venga el Estado-Salvador a protegernos y a decirnos qué comer, cuántas veces ir al gimnasio, qué crema hay que ponerse para seguir tumbándonos al sol estúpidamente y así fardar de cuerpazo modelado en el gim y qué Sexta hay que ver para estar informados de verdádelagüena.

Pero sobre todo, lo que va a acabar con nosotros es la gripe A, antes porcina. En realidad, mueren más españoles al año por picadura de avispa que por esa mutación de gripe. Y sin embargo, hay que estar agradecidos. Esta gripe va a rescatar costumbres olvidadas.
Esos y esas que se lanzan sin preguntar y te sueltan dos besos: al destierro social. Ni siquiera acepto casi el apretón de manos: una buena reverencia, un saludo inclinando la cabeza. Es mucho más fino y menos expuesto.
Esos y esas que te estornudan y tosen desaprensivamente: al destierro social. Y si no saben hacerlo como marcan los cánones (es decir, con delicadeza) pues que se pongan mascarilla.
Y, sobre todo: por fin alguien ha dicho que lavarse las manos no consiste en dejar resbalar agua por las manos, ni tocar el jabón de refilón. Y si no saben o no quieren hacerlo, que el Estado imponga los guantes de algodón blancos. Una buena lavada de manos implica estar extendiendo el jabón frotándose las manos AL MENOS un minuto. Bien, ahora aplíquelo al resto del cuerpo cuando se duche: esas duchas de 30 segundos son un paripé. ¿Cambiará el "ambiente" del Metro a partir de ahora?

También vuelven los anuncios, como decía Daniel Calamonte hace tiempo, y los slogans. Voy más allá: Franco ha vuelto. Cierto, se ha dejado en el camino de regreso el uniforme, la cruz y alguna cosa más. A cambio, nuestros políticos, que hablan del obrero, de la protección, del vil metal y del capitalismo como si fueran franquistas, tienen la RP: Religión Progresí, con sus sacerdotisas, sus himnos, códigos de comunicación y sus mandamientos. Un ejemplo: pudiendo culpar a un hombre de una disputa ¿para qué hacer justicia? el machismo histórico justifica la injusticia de hoy. Otro: no desfallecerás en la lucha por el voto. Podría seguir, es más, no descarto dedicar un rato a escribir los mil y un mandamientos progresís.

Vuelven las actitudes palurdas de cuando llegó la democracia (como si llegara ella personificada en una mama-chicho) y Esteso y Pajares vestidos de garrulos hacían gracietas. Lo que pasa es que ahora se dicen las mismas estupideces desde un ministerio (o varios) y con la intención de que aquello cale... y cala. Que es lo peor. Cala. Un ingeniero agrónomo, profesor de la Carlos III, con experiencia en el Banco Mundial, publicaciones y de todo te dice cosas como: "No hay una sola publicación científica que demuestre que no es cierto el cambio climático... lo he visto en un documental". Y tan tranquilo. Y cuando le explicas que a ti también te preocupa el medio ambiente pero no quieres que lo pongan como excusa para robarte (más) dinero o para desviar fondos que se podrían estar empleando en salvar vidas en África (por ejemplo), te llama negacionista y te dice que tu te basas en periódicos sesgados. Y cuando le mandas una lista de artículos publicados en revistas cientificas que avalan tu moderación, te salta con que no son revistas de la rama adecuada. Y él con su documental.

Los mensajes perversos por grotescos que nos parezcan a algunos, calan en la gente. El capitalismo para ellos significa empresas grandes compinchadas con el Estado para explotar al resto. Pero en esa ecuación el Estado (es decir los gobernantes mangantes que son los individuos que pactan y se lo llevan crudo) queda ileso: es inocente. Y siguen con la matraca de que todo es culpa de quien quiere lucrarse, como si ellos dejaran pasar una oportunidad de lucro, o incluso de aparentarlo. En este país en el que la Concha y el Mariano de turno hasta ayer mismo pedían un crédito para que la niña tuviera una Primera Comunión en condiciones, con traje de Sisi emperatriz, banquete para todos, y Parque de Atracciones o capea. Querer fardar está bien pero decir en alto "Quiero que mi empresa tenga beneficios" es un pecado mortal en la religión progresí.

Y ahora viene Pepiño y nos cuenta, como reflexión personal, en la emisora del régimen (la Ser), que si hace falta subir los impuestos a las rentas más altas para pagar las prestaciones sociales prometidas, ¡pues él se ofrece voluntario, qué caray! Una amenaza en toda regla. Y no dice cómo está ahorrando el gobierno, con qué cuidado está revisando los gastos, las subvenciones... porque no lo está haciendo de ninguna manera. Pero la gente tragará, entre otras cosas porque el "tirón" de Arenas diciendo que es mejor bajar impuestos, que las administraciones recorten gastos y llevar a cabo reformas en profundidad, es infinitamente menor que el de Pepiño emulando a Teresa de Calcuta, hablando a favor de los más necesitados. Esfuerzo y sacrificio hermanos... pero vuestro, cualquier cosa con tal de no perder votos.

El otoño se perfila agitado. Yo lo que quiero que vuelvan son... las vacaciones.

martes, 18 de agosto de 2009

Poder y comunicación


(Mi último artículo en la página del Instituto Juan de Mariana).

Cuenta la mitología griega que Hermes, el dios mensajero de los dioses, siendo aún muy niño, le robó unos bueyes a su hermano Apolo. A pesar del crimen, Apolo, al oír los sonidos que brotaban de la lira que Hermes había construido con el caparazón de una tortuga, aplacó su enfado, decidió regalarle los bueyes y perdonarle.

Probablemente desde entonces los mensajeros tratan de seducir al poder a costa de lo que sea, y quienes se resisten y se empeñan en informar verazmente sufren las consecuencias. En los países donde el poder del Estado está limitado se valora la libertad de expresión como una de las más fundamentales, precisamente para evitar que los medios de masas halaguen a los gobernantes con los sonidos de sus liras y de esta manera conseguir el favor de estos dioses paganos, dueños del poder de coacción ciudadana. Pero en países sometidos a la tiranía, sea a partir de unas votaciones manipuladas, sea a partir de un golpe militar, la libertad de expresión está en el centro de la diana desde el principio. Y la represión también evoluciona. Ya no se regalan mártires al enemigo, ahora se utilizan medios más ruines. Como dejar obsoleta a una persona en su puesto de trabajo y reducirle los extras hasta que tiene que irse para no perder práctica profesional. O como aplicar un castigo ejemplar a algún medio destacado (blogger, periódico, cadena de radio o televisión o simplemente ciudadano con talento para ser escuchado por la gente) para que los demás se autocensuren por sí solos.

A principios del mes de agosto el rey de Marruecos secuestraba dos semanarios que publicaban una encuesta de opinión sobre el rey Mohamed VI. Y eso que el resultado era favorable. Aunque sirvió de chascarrillo a los periódicos franceses como Le Monde, la cosa indica cuáles son las reglas: no se aceptan dudas, ni preguntas... mi poder no se cuestiona. Como el de los dioses griegos. Y los mensajeros mejor que toquen la lira.

En el caso de la Venezuela de Chávez cabe todo: la censura selectiva, la exhibicionista, la oficial, la extra oficial. Después de cerrar blogs como Sin Mordaza de la periodista Martha Colmenares y canales de televisión como RCTV hace dos años, Chávez ha puesto encima de la mesa la que ya se conoce como Ley Mordaza. Según esta ley, todo el que manipule una noticia generando una matriz de opinión y alterando la paz social, la salud mental o la moral pública es un delincuente y se expone a una pena de hasta cuatro años, y el responsable del medio de comunicación exactamente lo mismo. El resultado inmediato ha sido el cierre masivo de radios venezolanas. Supongo que el tirano preferiría que se dieran las noticias al estilo anglosajón, poniendo los verbos en infinitivo para resultar absolutamente asépticos.

Y no es el único caso. Aunque nos intenten convencer de que es accidental, uno de los socios de Chávez, el presidente Correa de Ecuador, está planteándose reconsiderar las concesiones de radios y televisiones, supuestamente vencidas o "clandestinas". Esa medida cuestiona la existencia de más de quinientas emisoras de radio en el país.

A quien le escandalice esta medida que recuerde que en España la prensa escrita, si no tiene subvenciones directas, las tiene indirectas (a la producción de papel), de manera que los medios más libres son los digitales. Las radios y televisiones se conceden a dedo como en Ecuador y, por tanto, es tan arbitrario como allí, tanto a nivel nacional como autonómico. El escándalo del ministro cuyo hermano periodista "toca la lira" descaradamente a favor del Gobierno, o las concesiones de imágenes de los Sanfermines de hija a padre, son parte de nuestro día a día.

Pero hay una censura exageradamente más grotesca en Venezuela que en España, la camuflada. Por ejemplo, para evitar marchas ciudadanas en la capital en protesta por la Ley Mordaza, la policía militar corta los accesos a Caracas. Y quien se atreva a protestar puede acabar mal. En especial si es una persona que se ha manifestado contrario al socialismo; entonces te ganas la paliza y la prisión por supuesto "ultraje al centinela".

Por supuesto que el resto de nuestro Olimpo, los demás dioses paganos, y en concreto, los nuestros, no protestan ni se escandalizan cuando uno de estos dictadores hace una de las suyas. Mejor seguir escuchando los sonidos de sus Hermes nacionales, no vaya a ser que alguna voz libre e independiente les saque los colores.

Pues ya va siendo hora.


domingo, 16 de agosto de 2009

El arma de los cobardes: la calumnia


Zoé Valdés es una escritora comprometida. Ya sé... suena progre. Pero en el caso de Zoé, que no es del clan de la ceja, es cierto, está comprometida con sus ideales y su vida: lucha contra la falta de libertades en Cuba, sin atenerse a esas diferencias que derechas e izquierdas hacen a veces, falseando por completo el significado de la libertad, y el contenido de lo que llamamos libertades civiles y económicas. La conocí en un acto en el que se denunciaba la represión de los homosexuales en Cuba. Hice de intermediaria y la invité (gracias a Luis Margol) a una universidad de verano en Elche. Siempre fue veraz en su discurso. Sus palabras de denuncia duelen hasta hacerse incómodo escucharlas en un sillón sin lanzarse a las calles a protestar. Pero la dictadura cubana es así, y nadie como ella sabe describir lo vivido en carne propia.

Por esas vivencias, Zoé no puede sino escandalizarse cuando cantantes como Juanes se dejan embaucar y juegan al despiste del concierto por la paz en La Habana. Víctima del buenismo, el cantante colombiano está haciendo daño a los cubanos, y Zoé así lo dijo, alto y claro, como acostumbra.

Reproduzco a continuación la entrada La Calumnia, en su blog que, por otra parte, merece la pena visitar a menudo.

Desde que critiqué el concierto de Juanes han empezado a rodar falsas biografías que me atribuyen personas que no conozco de nada y a los que ni siquiera he visto en mi vida. Ayer un amigo me mandó un email donde me acusan de haber sido pagada por el presidente Aznar, y de haber trabajado para su gobierno. Jamás ningún gobierno, desde que estoy en el exilio, me ha pagado por trabajar para ellos, lo que es una pena, con gusto hubiera trabajado con Esperanza Aguirre, y con gusto hubiera trabajado para Aznar -aún equivocado durante la guerra-, pero sin duda alguna ha sido el mejor presidente que ha tenido España. En los años de su presidencia, España salió en varias portadas de las mejores revistas francesas como un país que prosperaba económicamente, un país al que se podía ir a buscar trabajo. Ha sido el último presidente que se reunió con la disidencia anticastrista dentro de la isla. Que buscaba negocios en Cuba y que tiraba trompetillas cuando le hablaban de los cubanos que debían tener los mismos derechos de inversores, bueno, es lo que nos merecemos por carneros. Lo que no es ni remotamente el caso con Rodríguez Zapatero, que ha hundido a ese país en la miseria económica y en el desempleo.

Lo que sí es cierto es que desde que yo denuncio a los Castro, la gente de izquierdas que ostenta el poder me pone barreras y “tampocomuchomenosjamás” me ha ofrecido un trabajo, e incluso, algunos escritores de prestigio, y sus agentes literarios, y sus editoriales -porque hasta han inventado premios y editoriales para sacar a la luz a escritores oficialistas cubanos que defienden el castrismo solapadamente y algunos abiertamente-, me atacan con virulencia. Los tiempos han cambiado, ya no envían agentes para que hagan el trabajo, ahora los agentes son los escritores y los artistas, con caras de mosquitas muertas y de medio quendis. Me imagino que así se ahorran un burujón de salarios.

Ha comenzado también, además de la pira y del periodismo de culo estreñido, la calumnia, la mentira; y las echan a rodar desde los blogs de los corresponsales mantenidos por el castrismo desde la noche de los tiempos. Nada me asombra, nada me aterra.

Ayer también recibí otro email, de otro amigo, pidiéndome que me cuidara, que el castrismo envenenaba con cloruro de potasio en las comidas. Bueno, de algo tiene que morirse uno. No tengo miedo. No lo tuve en Cuba, no lo tendré aquí. Y no pierdan tiempo inventándome biografías, porque no tendrán con qué sostenerlas nunca. Y no se preocupen, les prometo que les contaré todo cuando escriba mis memorias.

jueves, 13 de agosto de 2009

Las renuncias


Toda renuncia, como toda elección, tiene un coste (de oportunidad, dice la teoría mengeriana, llámalo como quieras). Hacer dejación de un objeto, un derecho, desistir, prescindir de un hábito, de alguien... suele ser doloroso, o al menos, te deja cierto sabor agridulce. La sabiduría popular encarnada en el refranero nos ofrece el balsámico "No hay mal que por bien no venga" y, para casos de amigos traidores, desengaños amorosos o puñaladas traperas en el trabajo el "Al enemigo, puente de plata". Pero queda en nuestra imaginación lo que podía haber sido si no hubiera sino necesario renunciar.

Renunciar a la política activa por tu familia, en determinadas circunstancias, en determinadas tiranías, es un acto de humildad más que de cobardía, que habla del amor que esa persona tiene por quienes le criaron y se ocuparon de renunciar, a su vez, a muchas cosas, por ofrecerle una educación. La cara B consiste en la oportunidad de enfrentarse al toro político, en constituirse como excusa para poner de manifiesto (de nuevo) la tremenda injusticia perpetrada por el tirano, en otras palabras, poner por delante la lucha política por encima de la familia. Y ser un héroe tiene mejor prensa que ser un buen hijo de familia.

A veces la renuncia consiste en negarse a uno mismo el éxito profesional para evitar situaciones en las que es imprescindible dorarle la píldora al jefe de turno (rector, ministro, presidente de partido, jefe de departamento , en términos generales... capataz). Y ves cómo, uno a uno, van pasando por delante de ti todos aquellos que aceptaron el camino a la gloria de todo a cien, al olimpo de la mediocridad intelectual (sin que esto implique afirmar que los renunciantes son más válidos) y, al pasar te dicen con expresión grave en su cara: "Deberías...", "Tu lo que tienes que hacer...", y cuando el candidato al triunfo es poco escrupuloso y muy cínico... "¿Quieres que hable con...?". Los más radicales renuncian a trabajar para un capataz en términos absolutos, aunque eso implique no trabajar, lo que, en este país, es delito grave. Y si no me cree pense en la siguiente conversación:

- "¿En qué trabaja tu novio?"
- "En nada".

Y reconozca que despues de eso el silencio tenso se solidifica y ya no hay manera de remontar, a menos que la del novio ofrezca un rosario de explicaciones y justificaciones por quintuplicado (como diría la Seminova). Para esta sociedad, fumar, beber, tener acné, pies planos, insomnio, ser feo, decir tacos... si uno no trabaja, está causado por no trabajar, y en el caso de los trabajadores con las mismas costumbres y características... no sé sabe, no contesta, tal vez la culpa es del stress laboral.

Pero la renuncia, digan lo que digan, es condición necesaria (auqnue no suficiente) de la convivencia. Renuncias a tus neuras para ser tolerante con las del prójimo. De hecho, la vida en sociedad debe consistir en eso (digo debe, porque no lo sé) en "renunciar a" para estar integrado, para socializar, para pertenecer... Excepto si renuncias a todo del todo y te vas a ser un ficus aislado.

Este año he renunciado a renunciar en ese sentido, para estar integrada, y he reasumido algunas de mis costumbres, he retomado parte de mi tiempo, soy menos social (no lo parece a ojos de muchos) pero más yo. Reconozco que me cuesta mucho renunciar a las personas, especialmente si les he tomado cariño y no han hecho nada grave o irreparable que me haya causado gran dolor. En cambio, prescindo con extrema facilidad de cargos, honores, membretes, tarjetas de visita, aplausos en público (aunque no lo parezca a ojos de algunos) si veo algo turbio o que no puedo explicar, o alguien duda de mí o desconfía.
Y, como en el caso de la renuncia a la vida política (que tiene nombre y apellidos), me encuentro con poca comprensión. Sé que alguno pensará que soy dejada profesionalmente ("¿Aún no tienes los papeles?"), que compadreo cuando aparezco, que busco más protagonismo cuando me alejo... Gajos. Del ofidio.