Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de febrero de 2010

La verdad de las mentiras.


Éste es el título de una de las obras de Mario Vargas Llosa (se puede leer online). Para quienes padecemos la procrastinación casi como patología o más bien como forma de vida es muy fácil engancharse en la lectura de los textos de Vargas Llosa (padre). Y para una persona como yo a quien no le gusta la novela en términos generales, este libro es especialmente atractivo. Se trata de un ensayo en el que el novelista habla de la novela, examina algunas novelas que a él le han gustado y te lleva a darte cuenta de lo maravilloso que es el mundo de la literatura.

Casi al comienzo, el autor reflexiona de la mano de Karl Popper y su "sociedad abierta" acerca de la frontera entre la verdad histórica y la verdad literaria. Para Vargas Llosa esta diferencia es prerrogativa precisamente de las sociedades abiertas:

"... autónomas y diferentes, la ficción y la historia coexisten, sin invadir ni usurpar la una los dominios y funciones de la otra."

En cambio, nos hace notar cómo en las sociedades cerradas el poder se arroga el privilegio de controlar hasta la memoria de los ciudadanos, y desde la autoridad política se manipula el pasado, en uno u otro sentido, para justificar el presente. Así nace la historia oficial, la organización de la memoria colectiva:

"... protagonistas que aparecen o desaparecen sin dejar rastro, según sean redimidos o purgados por el poder, y acciones de los héroes y villanos del pasado que cambian, de edición en edición, de signo, de valencia y de sustancia, al compás de los acomodos y reacomodos de las camarillas gobernantes del presente".
Qué lamentable y dolorosamente cercanas me resultan las palabras de Mario. Ya no hay neutralidad. Te tienen que caer bien determinados personajes o de lo contrario te señalan con el dedo y te etiquetan de roja, facha, progre, retrógrada, inmoral o ignorante. Una ya no tiene la posibilidad de enamorarse de los personajes o de deplorarlos de forma subjetiva y seguramente injusta. A mí Isabel la Católica siempre me cayó fatal y creo que tuvo algo que ver en la enfermedad mental de su hija Juana. Me caía bien Aníbal, mal Colón, bien Viriato, mal los Borbones en general, y así, desde pequeña me he creado un universo paralelo y maniqueo de personajes históricos, supongo que como la mayoría de los colegiales.
Pues ahora ya no vale. Hay no una, sino dos historias contrapuestas que no admiten duda ni interrogación. Si analizas críticamente la historia de Lincoln, si recuerdas los muertos de Paracuellos, o si , por otro lado, recuerdas que Franco no fue un angelito y que las mujeres no podíamos abrir cuentas corrientes sin la firma de un hombre, te miran con los ojos desencajados y te marcan.  Sacan sus toneladas de datos manipulados, de escritores de cuarta a sueldo, de historias escritas por doctores en historia que consiguieron su título bajándose los pantalones o, con suerte, en una tómbola de feria, y te argumentan que no, que no fue  así, estás terriblemente contaminada por el enemigo.

Pero lo peor de lo peor es cuando la ficción se instala en el presente. Entonces es cuando, además de cerrada, nuestra sociedad está gravemente enferma.Y eso, desde luego, es obra de nuestro sin par presidente (sin par, por fortuna; agradezco desde aquí a quien rompiera el molde).

No solamente no hay crisis, nuestro sistema financiero va como un cohete, las cajas de ahorro no tienen apenas problemas, estamos saliendo ya mismito de la recesión ("en cualquier momento", palabras textuales), hay una conspiración para machacar en general a la zona euro y en concreto a los países mediterráneos, vamos a enseñar a los americanos de míster Marshall a fabricar "en verde", y a los europeos lo que es el coche eléctrico (los coches de choque de las ferias, imagino) y a crear puestos de trabajo. Además de todo eso, resulta que Roldán, perfectamente redimido y reinsertado se va a pirar a las Antillas francesas en unos meses a vivir de su fortuna y sin pagar ni un 9% de lo que le corresponde. Y eso es justicia democrática. Los actores fotografiados apoyando al gobierno reciben dinero que el gobierno recauda coactivamente de todos los españoles, y cuando hay protestas en la entrega de los premios de cine, se dicen a sí mismos (y en la tele del gobierno) que están atacando a la cultura (es decir... ellos son la cultura). El mismo gobierno que negó la crisis durante meses para ganar las elecciones, que no tomó las medidas enérgicas que necesitábamos una vez ganadas, para no soliviantar a su amo (los sindicatos), y tras la caída en picado de nuestra situación, exige un pacto para que todos los demás ayuden a resolver su papeleta y, sobre todo, para que no critiquen. El Jefe del Estado, que jamás se mete en nada, excepto para hacer callar al gorila rojo haciendo alarde de su falta de diplomacia, le cuenta a la prensa que lleva ya un tiempo moviendo hilos por debajo de cuerda para propiciar un pacto de Estado, y el gobierno niega la mayor y dice que no, que el Rey no está mediando. El Estado rompe el supuesto pacto social con los ciudadanos y sigue defendiendo que todo lo que te quita, lo que te manda, la responsabilidad arrebatada... es por tu bien. Una niña de 15 años no puede fumar, comprar vino, votar a sus representantes, conducir un coche, o entrar a una discoteca, pero puede ir a abortar solita porque es mayor, es su cuerpo y su responsabilidad.

Y para remate: todo sin complejos. En los medios. A la vista. Y todos mirando cómo nos engañan y haciendo "como si" a sabiendas en lo más íntimo de nuestro ser que eso no es así. Todos mirando el abismo que se nos viene.

martes, 29 de diciembre de 2009

Probablemente éste es el último post del año


Este año no ha habido cartas a los Reyes Magos, el trabajo me come. A mí las luces navideñas me recuerdan que toca el sprint final, el atracón de exámenes, presentaciones, lecturas, capítulos de libros y artículos por acabar y, por supuesto, cenas, compras y demás.

El año ha sido difícil y hemos acabado todos agotados de malas noticias. Si echamos la vista atrás y hacemos una lista de las ocasiones en las que Gobierno, oposición, partidos-bisagra y demás nos han dejado con el culo al aire y cara de idiotas no acabamos.
La sucesión de malos datos económicos, para los que no hay zurcido, tinte o maquillaje que pueda disimular, y que nos tiene semana sí, semana también, en la prensa internacional, en la columna de los DO NOT, es un rosario interminable.

Para mí, una de los fenómenos que más satura el ambiente es la proliferación de carneteros, especialistas de la exclusión, que, a veces con la excusa de hablar para los suyos, definen qué es ALGO. Y ese algo suele ser un concepto indefinible, por humano, que cambia con el paso de los siglos, como los hombres, como deberían evolucionar las instituciones: espontaneamente. La familia, la nación, la libertad...
Los excluídos de las definiciones nos miramos, algunos sonreímos, pero en el fondo, sabemos que está muy feo afirmar que lo que necesitamos es más como nosotros, ortodoxos puros, para la supervivencia de la especie humana. Se diría que el resto sobramos. ¡Vamos apañados!
Libertad para algunas cosas, libre decisión individual para mí pero no para el resto, o en determinadas cosas y en otras no, que la gente es tonta y no sabe... Y si no tragas, eres radical, utópica, lo de siempre. Me aburre ya todo eso.

Vivimos en una sociedad en la que se llama capitalista a un tipo subvencionado al que por ser presidente del "sindicato de empresarios" no se vigila su respeto por las normas y acabamos con miles de personas estafadas y nadie en la cárcel. Se le llama político a cualquier paleto venido a más con ganas de medrar, de vivir del dinero de otros y el culo como la bandera de Japón. Se le llama lucha por la igualdad al esfuerzo permanente, el uso de recursos ajenos, y establecimiento de normas arbitrarias que se vengan en las generaciones de hoy de los atropellos cometidos por gente del pasado. Viva la justicia. Se le llama "defensa nacional" al paripé de mandar tropas de paz a no pelear, a morir antes que matar (es decir no-defender), siempre que lo diga algún gurú de la política extranjera afín al "talante" putrefacto y a la molicie que nos invade.

Con el desgaste institucional profundo y acelerado que padecemos, lo que más me extraña y lo que más me duele es no veo ni un atisbo de protesta civil de verdad. La gente sigue caminando sin saber hacia dónde, para empezar porque nadie sabe cuáles son sus coordenadas hoy. Da miedo definirse por si te llaman intolerante, facha, anticuado... radical, utópico... lo de siempre. Eso que me aburre. Pero el resultado es que todo el mundo prefiere situarse en la enorme zona gris indefinida, no tener coordenadas de partida aunque el precio sea caminar sin punto de llegada.

La gente no insulta a los magantes, a los tibios, a los incompetentes que manejan nuestro dinero y tienen el monopolio de las armas. Se grita contra lo de siempre: los ricos, el sistema. Y se van de rositas los que están literalmente vendiéndonos. Y la mitad de los que gritan contra los ricos lo hacen porque quisieran ser ricos.

El 2010 será probablemente peor. Y decir eso trae consigo que me llamen derrotista y antipatriota. Pero los números parece que apuntan hacia una situación mala.
¿Cómo mirar al año 10? Creo que a todos nos falta lo que demandamos a nuestros partidos políticos, en nuestras instituciones y en nuestros presupuestos: una gran criba. Mirar para dentro, separar paja de grano, pasar por el cedazo lo accesorio y quedarse con lo que realmente vale, mirar dónde estamos para saber dónde vamos.

Y dar gracias por la oportunidad.

¡Feliz Año 2010 a todos!

*El cambio de colores no es un fallo es un avance de cambios en el diseño del blog. Cuando desatasque el trabajo acumulado me pongo.

martes, 10 de noviembre de 2009

Los muros invisibles


Éste es el artículo que he publicado hoy en la página del Instituto Juan de Mariana:

Un 9 de noviembre de 1989 caía el muro que desde agosto de 1963 había dividido Berlín en dos: 45 kilómetros que partían la ciudad y 115 más que separaban la parte occidental de la ciudad del resto de la Alemania comunista. Entre 125 y 270 personas se calcula que murieron tratando de pasar de una zona a otra, las más de las veces de la zona comunista a la occidental. La diferencia de cifras depende de la fuente consultada: en el primer caso el Centro de Estudios Históricos y en el segundo la Fiscalía de Berlín. Pero, a pesar de la enorme diferencia, no es tan importante que fueran cien personas más o menos; lo relevante es que había un goteo permanente de personas dispuestas a perder su vida para salir de aquel infierno.

Sin que nadie lo esperara, gracias al hartazgo rotundo y contundente y a la valentía de la gente, el muro fue derrumbado. En realidad, los intelectuales de entonces solamente querían mejorar lo que ya tenían, no acabar con el régimen comunista. Y hoy, a vista de pájaro, después de 20 años, toca hacer una reflexión. Los políticos patrios y vecinos declaran en los medios que ellos estaban allí. Nuestro presidente proclama que nosotros tuvimos nuestro muro. Se diría que tenemos una clase política que ha estado presente en todos los hitos históricos ajenos, pero no sabe valorar los propios. Todos derribaron el muro, formaron parte del "mayo del 68", corrieron delante de los grises y estuvieron en la DGT donde fueron vilmente torturados. Como si no supiéramos el color de la camisa que vestía González en su adolescencia, quién protegía a Carrillo cuando vino a España disfrazado con una peluca, y quienes son tantos otros que ahora sacan pecho. A todos ellos les recuerdo que Franco murió de viejo, y que antes de irse designó al rey de España como su sucesor. Y aquí seguimos pagando parte de nuestra renta al sucesor de Franco.

Pero mi reflexión sobre la caída del muro viene a cuento después de leer el impecable artículo de Luis I. Gómez Aprendiendo a ser libres, quien "desde el exilio" (porque vive en Leipzig, y porque ese es el nombre de su/nuestro blog) apunta a la diana, y acierta. Detrás de los fastos, fuegos artificiales, declaraciones pomposas y consultas a la hemeroteca hay un cierto desencanto que impregna las miradas de muchos berlineses. Personas que vivieron de verdad y en primera persona la historia reciente de Alemania y que explican que nada ha cambiado…

La distancia entre unos y otros sigue siendo la misma, cómo el clima de desconfianza cultivado durante 40 años de denunciantes y denunciados sigue siendo el mismo.

Los políticos mienten igual pero con mejor marketing y con el aplauso de la Unión Europea. Y a muchos alemanes la libertad les supera. Como explica Luis I. Gómez:

Si a finales de 1998 más del 70% de los alemanes del Este soñaban con mejorar sus vidas, hoy apenas un 45% reconoce haberlo conseguido. El 25% cree incluso que la mayoría de los residentes en el Este vive peor hoy que hace 20 años.

Anatema. ¿Cómo pueden afirmar tal cosa después de haber sido "liberados"? La realidad se impone y si miramos a nuestro alrededor, veremos que nosotros, después de tantos años de democracia, "liberados" de la dictadura franquista, tampoco sabemos valorar la libertad. No sabemos qué hacer con ella, y por eso la rechazamos. Preferimos delegar la educación de los niños a un Gobierno aunque sabemos que los va a manipular a su antojo para hacer de ellos votantes socialistas del futuro. Preferimos delegar la defensa de cada persona y de su honor (subjetivo para cada uno) a un Gobierno que ha acabado con la igualdad ante la ley y que titubea durante cuarenta días cuando una panda de piratas secuestra a pescadores españoles. Y tampoco se sonroja cuando pacta con terroristas que están amedrentando y masacrando ciudadanos. Preferimos delegar las rentas de nuestro trabajo para que los responsables de los dineros derrochen en viajes, subvenciones a tiranías, y compra descarada de votos. Preferimos dejarnos engañar con la "tasa Tobin", que junto con los pantalones campana y las hombreras, muchos pensábamos que era uno de esos males del pasado, desterrado del mundo civilizado para siempre; una tasa que detrae recursos de los inversores, los únicos que pueden ofrecer puestos de trabajo "reales", que pueden atreverse a invertir en países que intentan despegar, y que si hubiera estado vigente en otro siglo habría impedido que España tuviese ferrocarril, por ejemplo, que existe gracias al capital francés.

El muro de Berlín cayó por obra y gracia de los ciudadanos berlineses. Ahora cada cual debe hacer un esfuerzo de introspección y derribar el muro invisible que todos ocultamos: los límites a la libertad están en el entrecejo de cada uno.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Adolescer y guardar la ropa


Tecleo concentrada en mis cosas, pero una conversación me distrae:
Alumno a Tutor: "He pensado ir a un psicólogo, no me apetece ir a clase, ni me gusta estudiar".
Tutor: "A mí me pasa también, pero tengo que pagar facturas".

La charla fue más larga, pero la esencia eran esas dos líneas. Por supuesto, en ningún momento el tutor fue desconsiderado, pero después de un rato escuchando a un joven de 19 años explicar que no le gusta estudiar en general, ni económicas, ni empresariales ni nada, que no quiere ir a clase, que no quiere trabajar... y trás una minuciosa explicación de lo que le cuesta cada crédito (traducido en horas lectivas) de universidad privada a su padre, más el colegio mayor, más otros gastos... el tutor tuvo un "desliz" y le mostró la cruda realidad: existe el esfuerzo. Y se llama así porque cuesta trabajo.

Dejé de teclear y después de una sonrisa y de la mirada cómplice entre compañeros que se enfrentan a los mismo toros, me quedé pensando que ese chico es un reflejo de su tiempo, es decir, del mío, y de la sociedad en la que me muevo. Los adolescentes queremos una autoridad que nos diga qué-cómo-de qué manera contestar el examen para no tener que pensar y aprender realmente, queremos todo hecho y lo queremos ya. Queremos salir hasta las siete de la mañana, que no nos despierten, que nos recarguen el móvil, que nos compren la ropa de última tendencia, que nos paguen la universidad, viajar por Europa... y los que lo tenemos más difícil porque no hay pelas ($) en casa y pensamos que esa vida es la de los pijos burgueses, en realidad lo que queremos es ser ellos, y teñimos nuestra frivolidad de pacifismo, feminismo o de otros tópicos para diferenciarnos. Pero todo es igualmente superficial.

La sociedad funciona también con esos esquemas. El largo plazo lo dejamos para otros, para los soñadores, para los utópicos (pobres desgraciados que nunca llegarán a nada). Y nosotros reclamamos nuestra subvención: por ser joven, viejo, mujer, homosexual, discapacitado, vegetariano, calvo, gordo o por tener un nombre corriente, como María; un puesto de trabajo asegurado donde no haya que partirse mucho el espinazo (recordemos los porcentajes de absentismo laboral en España...); una casa con piscina, garage, dos ambientes y parque para los niños; un coche, uno bueno, no cualquiera, por supuesto; que nos saquen de la crisis, en brazos, a ser posible. Y cuando no tenemos acceso a todas las prebendas de los privilegiados de turno, también disfrazamos nuestra inmadurez de tópicos o progresistas o conservadores para diferenciarnos. Pero todo es igualmente socialista.

Luisa Marugán, en un artículo sobre adolescencia y violencia en la revista Diván el Terrible, cita a David Le Breton cuando afirma La libertad es un valor para aquel que posee los medios simbólicos para usarla, en caso contrario, genera miedo.

Esa frase explica la brutal demanda de intervención en nuestra sociedad occidental y la reflexión desesperada de quienes de verdad quieren más libertad ("¡Es que parece que la gente no quiere tener que elegir!"). La libertad asusta, y asusta en especial cuando no se dispone de los medios simbólicos para usarla, cuando no tenemos criterios y valores que nos guíen en el uso de la libertad. De ahí que una señora en la radio explique que no puede decirle a su hija de 15 años que no se acueste con su novio de 25 porque "como es legal, no le puedo decir nada". Y con ese razonamiento proliferan leyes que rigen la moral (o lo intentan).

Como dice Luisa Marugán: Si socialmente “todo vale”, resulta complicado contar con referentes simbólicos que permitan diferenciar autoridad de autoritarismo, trayendo como consecuencia la caída de la representación de la Ley (¡gran paradoja!) y dejándolo librado a la inseguridad, a la incertidumbre, a la falta de límites que lo contengan….

Y ahí estamos, como adolescentes que no están seguros de lo que son, tratando de mantenerse a flote en el mar de la incertidumbre, y guardando la ropa de Ubre Máxima estatal.


viernes, 16 de octubre de 2009

¿De dónde lo he sacado?


"Concebimos a XXXXXX (nombre del país) en lo económico como un gigantesco sindicato de productores".

"Defendemos la tendencia a la nacionalización del servicio de banca y, mediante las corporaciones, a la de los grandes servicios públicos".

"El Estado podrá expropiar sin indemnización las tierras cuya propiedad haya sido adquirida o disfrutada ilegítimamente".

"A la realización de esta tarea [el fortalecimiento de la nación] habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases".

"Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a la miseria y a la desesperación".

lunes, 31 de agosto de 2009

El lanzamiento de atributo como deporte olímpico


El atributo en gramática, si no recuerdo mal, es el complemento verbal que expresa una cualidad del sujeto. Lo característico del atributo es que la cualidad que expresa es esencial al sujeto, y se reconoce fácilmente porque suele utilizarse con los verbos SER y ESTAR. Por lo tanto, si digo "María es baja", lo seguirá siendo hasta que cambie su estatura o hasta que se muera, y entonces María dejará de "ser", en general. No se trata de expresar una característica accidental. De ahí que no sea lo mismo decir "María es tonta" que "María está tonta". Si estoy equivocada acepto agradecida las correcciones.

Por eso me impresiona la poca consideración con la lengua, sea por ignorancia, sea por dejadez, sea adrede, para exaltar la opinión pública, de quienes a la mínima te escupen lindezas como fascista, insolidaria, machista, antipatriota y cosas así. Pero hay más. En la siguiente escala están aquellos que endilgan atributos, que en principio no tienen connotaciones negativas, con ánimo de ofender y, al hacerlo, están actuando como verdaderos comisarios políticos con la facultad de condenar al descrédito a quien se sitúe fuera de lo políticamente correcto.

"¡Eres una radical!". Sí. En algunas cuestiones, en especial las que atañen a mis principios soy tajante. Ya sé que es horrible para el común de los mortales, que todas las religiones, las personas, las prácticas, las enseñanzas... son lo mismo, todas buenas, respetables... y que decir que no quieres a ese tipo de personas de vecino implica que alguno se rasgue las vestiduras y te lance un atributo a bocajarro. Mi amigo Paco Capella suele definir radical como "desde la raíz", y se lo toma como un elogio. Lo que dice bastante de lo buena persona que es y lo ingenuas que pueden ser las personas inteligentes. Lo cortés no quita lo valiente. Pero más allá de la mente de Paco, quien te llama radical, y no digamos si en vez de radical te llama "ultra" o "neo" loquesea, intenta desprestigiarte. Yo no soy una persona tibia, así que debo ser radical. Ni neo, ni ultra.

"¡Eres intolerante!". También. No tolero determinadas cosas como la mentira, ni siquiera en su forma "piadosa". Acepto, en determinados casos la omisión, no es necesario decir todo lo que piensas en todos los momentos, en especial si te pueden encarcelar, o si vas a herir a alquien. Y no tolero determinadas personas. No voy a aceptar nunca a un etarra o a un pederasta. No tolero a quienes aceptan el matrimonio con niños, las uniones forzosas, o la agresión sistemática. No tolero que me hagan tragar con ruedas de molino. Como decía la canción de La Mode, yo pago mis impuestos... pero te hago saber, gobernante derrochador, mangante y sinvergüenza, que sé quién eres, lo poco que vales, y con mi mirada quiero que sepas que más te vale recordarme que tienes el monopolio de la fuerza, porque no tienes autoridad moral sobre mí, y no te respeto.

Pero el atributo que más está de moda es "eres insolidario". Si no quieres regalar el dinero de tus impuestos para la libre disposición de los gobernantes, eres insolidario y quieres que los parados se mueran de hambre. Si no te crees que con el protocolo de Kyoto vamos a salvar la tierra de la catástrofe climática, eres insolidario y odias la naturaleza. Si no quieres que se dé un duro al cine español por malo, tendencioso, por estar dominado por mafias (a veces familias de verdad, con la B se me ocurre una...), eres un insolidario y odias la cultura. Y así, hasta la eternidad.
Como si el único camino fuera el suyo, su palabra la única verdad y su neurona la que piensa por todos nosotros.

Pues, a pesar de lo obvio de todo lo que acabo de escribir... mucha gente les cree, y utilizan sus razonamientos para insultarte con los mismos atributos: insolidaria, radical, intolerante... facha... reconozco que cuando llegan ahí, ya me carcajeo.

jueves, 13 de agosto de 2009

Las renuncias


Toda renuncia, como toda elección, tiene un coste (de oportunidad, dice la teoría mengeriana, llámalo como quieras). Hacer dejación de un objeto, un derecho, desistir, prescindir de un hábito, de alguien... suele ser doloroso, o al menos, te deja cierto sabor agridulce. La sabiduría popular encarnada en el refranero nos ofrece el balsámico "No hay mal que por bien no venga" y, para casos de amigos traidores, desengaños amorosos o puñaladas traperas en el trabajo el "Al enemigo, puente de plata". Pero queda en nuestra imaginación lo que podía haber sido si no hubiera sino necesario renunciar.

Renunciar a la política activa por tu familia, en determinadas circunstancias, en determinadas tiranías, es un acto de humildad más que de cobardía, que habla del amor que esa persona tiene por quienes le criaron y se ocuparon de renunciar, a su vez, a muchas cosas, por ofrecerle una educación. La cara B consiste en la oportunidad de enfrentarse al toro político, en constituirse como excusa para poner de manifiesto (de nuevo) la tremenda injusticia perpetrada por el tirano, en otras palabras, poner por delante la lucha política por encima de la familia. Y ser un héroe tiene mejor prensa que ser un buen hijo de familia.

A veces la renuncia consiste en negarse a uno mismo el éxito profesional para evitar situaciones en las que es imprescindible dorarle la píldora al jefe de turno (rector, ministro, presidente de partido, jefe de departamento , en términos generales... capataz). Y ves cómo, uno a uno, van pasando por delante de ti todos aquellos que aceptaron el camino a la gloria de todo a cien, al olimpo de la mediocridad intelectual (sin que esto implique afirmar que los renunciantes son más válidos) y, al pasar te dicen con expresión grave en su cara: "Deberías...", "Tu lo que tienes que hacer...", y cuando el candidato al triunfo es poco escrupuloso y muy cínico... "¿Quieres que hable con...?". Los más radicales renuncian a trabajar para un capataz en términos absolutos, aunque eso implique no trabajar, lo que, en este país, es delito grave. Y si no me cree pense en la siguiente conversación:

- "¿En qué trabaja tu novio?"
- "En nada".

Y reconozca que despues de eso el silencio tenso se solidifica y ya no hay manera de remontar, a menos que la del novio ofrezca un rosario de explicaciones y justificaciones por quintuplicado (como diría la Seminova). Para esta sociedad, fumar, beber, tener acné, pies planos, insomnio, ser feo, decir tacos... si uno no trabaja, está causado por no trabajar, y en el caso de los trabajadores con las mismas costumbres y características... no sé sabe, no contesta, tal vez la culpa es del stress laboral.

Pero la renuncia, digan lo que digan, es condición necesaria (auqnue no suficiente) de la convivencia. Renuncias a tus neuras para ser tolerante con las del prójimo. De hecho, la vida en sociedad debe consistir en eso (digo debe, porque no lo sé) en "renunciar a" para estar integrado, para socializar, para pertenecer... Excepto si renuncias a todo del todo y te vas a ser un ficus aislado.

Este año he renunciado a renunciar en ese sentido, para estar integrada, y he reasumido algunas de mis costumbres, he retomado parte de mi tiempo, soy menos social (no lo parece a ojos de muchos) pero más yo. Reconozco que me cuesta mucho renunciar a las personas, especialmente si les he tomado cariño y no han hecho nada grave o irreparable que me haya causado gran dolor. En cambio, prescindo con extrema facilidad de cargos, honores, membretes, tarjetas de visita, aplausos en público (aunque no lo parezca a ojos de algunos) si veo algo turbio o que no puedo explicar, o alguien duda de mí o desconfía.
Y, como en el caso de la renuncia a la vida política (que tiene nombre y apellidos), me encuentro con poca comprensión. Sé que alguno pensará que soy dejada profesionalmente ("¿Aún no tienes los papeles?"), que compadreo cuando aparezco, que busco más protagonismo cuando me alejo... Gajos. Del ofidio.

jueves, 16 de julio de 2009

Este blog ha sido desinfectado


Ha pasado por Lady Godiva un personaje infecto insultando de mala manera. Yo no suelo darme por aludida, ni me afectan las provocaciones baratas que consisten en tratar de enfadarme insultando a mi país, a los españoles y menos aún me afectan los insultos burdos hacia mi persona.

Insultar en un blog ajeno, incluso si se hace dando la cara me parece una muestra de lo tarada que está la gente. Todavía dedicarte a insultar desde tu blog me parece un desahogo, y allá cada cual. Yo no lo suelo hacer. Es mi opción.

A mi me gusta discrepar, me gusta la gente que me ofrece un punto de vista diferente, y aprendo de la gente que comenta en mi blog. Incluso si comento poco, aprendo mucho.

Ahora bien... que un comentarista se sienta mal porque un tipo se dedica a ensuciar este espacio es algo que no voy a consentir. Y menos cuando provoca que venezolanos amigos (como Martha o Katiuska, Osmel, Guillermo, Oliver...) se sientan avergonzados de lo que ese energúmeno dice.

Así que he barrido, creo que todo. Si se me ha escapado algún comentario de ese troll, por favor, avisadme. William, ya puedes regresar.

martes, 7 de julio de 2009

El aire que respiro



Un amigo cubano me decía que no nos damos cuenta lo sometidos y controlados que estamos en España. Yo no entendía, el oprimido era él, que venía de Cuba. El asunto es la eficiencia del ingeniero social. Allí, de alguna manera, es más fácil esquivar las intromisiones. Todo está prohibido como punto de partida, epro uno puede buscar recovecos de libertad. El mercado negro funciona para las cosas más cotidianas. Paradójico. Se graban las conversaciones telefónicas, pero a la administración le resulta imposible controlar todo lo que dicen todos los cubanos. Si te significas es otra cosa, pero la gente de a pie sabe que no hay infraestructura suficiente para que esos registros sean nada más que almacenados en un sótano.

En cambio, en España, la intromisión es mucho más efectiva. Licencias, permisos, impuestos, multas... son escrupulosamente gestionados por la administración. Y tenemos al Estado hasta en la sopa. Hoy he leído en la principal fuente de información de la ciudadanía, el terrible 20 Minutos, que un tercio de los españoles respira aire contaminado por encima del límite legal. No he podido evitar pensar cómo van a rentabilizar la infracción y me he sorprendido a mi misma planteándome si nos van a penalizar por ello, o si nos van a obligar a no respirar, o a llevar máscaras o escafandras.

Los trajes de Camps, los Sanfermines, el entierro de Jackson, los abandonos de UPyD, la polémica del carnaval del Gay Pride, los desmanes de la arbitrariedad de nuestros gobernantes y todas las demás "pequeñas cosas" nos mantienen adormecidos, inactivos, mientras la "comunidad internacional" selecciona qué es importante, qué muertos son más valiosos, qué países merecen sanción, aplauso o indiferencia. Y aquí la etnia musulmana Uyghur de Xingjiang en China tienen las de perder. Una tierra con mil fronteras: limita con Rusia, Mongolia, Kazajstán, Kiurguistán, Tayikistán, Pakistán, Afganistán y Tibet. Ahí queda eso. Un equilibrio de fuerzas imposible.
Y, claro... China, a la que algunos (un decano, oiga) consideran un ejemplo de capitalismo salvaje emergente, es un dragón con el que no hay que meterese, no vaya a ser que se enfaden y den un salto todos a la vez. Pero el lío tiene todo lo necesario para que se le preste atención: palos, muertos, censura en internet, periodistas occidentales a los que se les intenta apalear... basta un rastreo liviano en Twitter para comprobarlo.

Sin embargo, la comunidad internacional ha preferido dirigir su mirada a Honduras donde lo que está sucediendo parece un guión de cine más que la realidad. Un golpe militar que pone en el gobierno al vicepresidente, del mismo partido que el presidente depuesto, cumpliendo el mandato constitucional. Por otro lado, las formas no parecen las mejores: a punta de pistola en mitad de la noche sacan al presidente que viola la Constitución y le llevan a otro país. Toque de queda y libertades restringidas de tal a tal hora. Y además, ahora, no le dejan que aterrice, ni siquiera para juzgarle y encarcelarlo si fuera menester.
Eso sí, la mitad de Honduras está con Zelaya y la otra con Michelleti.
Lo más sorprendente es que la comunidad internacional, representada por el tirano Chávez, el tirano Correa y la perdedora Cristina K., a quienes se suma la OEA, está de parte del infractor. Tampoco es de extrañar visto el respeto al estado de derecho y el desprecio por su pueblo de semejantes personajes. Pero lo que no tiene pase es lo de Estados Unidos y Europa. Mientras en Irán se masacra a la gente todos miramos al techo, o simplemente comentamos lo horrible que están las cosas en Irán y el calor que hace.
Y más patética aún es la reacción frente al tema chino, con 156 muertos (frente a uno en Honduras).

¿Y por qué debería la comunidad internacional decir algo? Obviamente, aunque parezca egoista, está en la naturaleza humana que te afecten más los problemas más cercanos. No podríamos llevar una vida normal si nos importara con la misma intensidad una inundación en China (esta vez en el sur, esta gente no da para más) que los problemas cotidianos. Tal vez lo mejor es dejar que ellos resuelvan sus problemas y sean dueños de su destino. Pero en todos los casos.
Lo que no tiene pase es la hipocresía con la que se evalúan daños y atentados contra los derechos humanos, contra la democracia, la paz mundial, el equilibrio planetario y la perpetuación de la especie por esa ficción que se ha dado a llamar la "comunidad internacional". Yo, desde luego, no pertenezco a ella. Y no conozco a nadie que se sienta identificado con ella. Eso sí, su opinión cuenta, y es un argumento válido. "Oye, la comunidad internacional ha dicho que lo de Honduras es una barbaridad". Y el día que la comunidad internacional nos diga que nos rociemos con gasolina y nos prendamos fuego nos vamos a convertir en antorchas humanas...

La eficiencia del control por las administraciones no solamente es material, es psicológica también y es tanto más efectiva cuanto más indefinida y global es la instancia que manipula. En las distancias cortas, los españoles seguimos sin emprender ninguna acción más allá de las establecidas, aceptadas, permitidas, con el sello de la autoridad y el beso en la frente de la convención. Más allá de eso: la locura. Y las etiquetas: exaltada, radical, exagerada, antidemócrata, ilusa, utópica... y facha, claro. Somos unos acomplejados.


La conclusión más inmediata es lo poco que nos gusta decidir por nosotros mismos, lo acostumbrados que estamos a tener un "pastor que guíe", entre otras cosas para descargarnos del peso de la responsabilidad individual. Es mejor no hacer nada y tener a quién echarle la culpa. Además, hay dos factores que se complementan: la extraña enfermedad obsesiva de la izquierda que ve fachas en todo el que discrepa, y la hipocresía del tibio centro (centro-derecha o centro-izquierda, me da lo mismo, son taimados ambos), que para no verse cuestionado por quienes tienen las cosas claras, te señala con el dedo y te etiqueta de manera que tu opinión ya no sea escuchada.


Pero, al fin y a la postre, queda una esperanza. Tal vez la eficiencia del control sea la clave. Tan buen hacer terminará engordando tanto la maquinaria que acabará viniéndose abajo. Entonces, los huérfanos del intervencionismo XXL, no tendrán más remedio que asumir la responsabilidad de la elección individual.

domingo, 28 de junio de 2009

El valor de la palabra dada


Recuerdo a mi padre mirarme fijamente cuando era una niña y preguntarme "¿Me das tu palabra?". Esa pregunta significaba que si mentías te convertías en el ser más despreciable de la tierra. Me enseñaron el valor de la palabra dada. También es verdad que la misma persona me contó que un ratón se llevaba mis dientes y me dejaba regalos, y aún hoy mantiene que tiene 189 años y es extraterrestre, no humano. Por supuesto le sigo la corriente para desesperación de mi madre que no entiende el "humor Blanco". Yo también le contaba medias verdades para zafarme de su rigidez (que, por otro lado, no le sirvió tanto como él creía, y así se lo demostré). También es verdad que a mi hermano le "pedía" su palabra de hombre y a mi solamente mi palabra. Creo que ese fue el origen de mi tendencia feminista.

El caso es que a mi padre le basta con que le diga "te doy mi palabra" para que él tenga la certeza de que yo creo cierto lo que estoy diciendo, o que el hecho que le estoy contando sucedió como digo. Y creo que esta educación es el origen de mi perplejidad actual.

No solamente los políticos tienen permiso de la ciudadanía para mentir. Los hombres de Estado las usan como herramienta, como cuestionaba Hannah Arendt en Verdad y Política. Y hoy en día la cosa va más allá. Resulta que un niño jura ante la Biblia en un Tribunal y lo "normal" es que no creas al niño. Hablo del asunto tan feo de los abusos supuestos, afirmados, retirados, retractados... de Michael Jackson a un niño. Es que ahora con 26, el entonces niño hoy joven, se retracta, confiesa y se arrepiente. ¿Y por qué no lo hizo hace seis meses para que el cantante disfrutara de la rectificación? Dudas... quién puede fiarse de la palabra de ninguno de los dos, incluso con un juramento por medio. Y, sobre todo, y para centrarme en el tema que señalo, qué dice eso de nuestra sociedad.

El maquillaje de estadísticas, las propuestas que se sabe que nunca se llegarán a realizar (como la reforma del sistema de autonomías, que un diputado me aseguró que se había propuesto con la idea de que la crisis, el verano, los impuestos, y todas las demás cosas hicieran olvidar la promesa hecha a los ciudadanos)... son moneda de pago que la gente de a pié vemos pasar como quien mira por la ventana del tren y ve los árboles pasar. Con indiferencia.

Y aún podemos estirar más la reflexión. Resulta que la Constitución, la ley de leyes, la meta-norma, la que sustenta el pacto de nuestras sociedades democráticas, logro del que nos sentimos tan orgullosos, es un conjunto de letras agrupadas de manera que se formen frases con sentido pero que no tienen un correlato con la realidad, ni se pretende seriamente cumplir. En España la cosa es algo sofisticada, porque tenemos un Tribunal Constitucional, y otras instituciones que aportan una apariencia de complejidad que confunde. Parece que va en serio, pero no.
Por eso es bueno analizar con cierta frialdad lo que sucede en Honduras. Resulta que hay una Constitución que prohibe ser cambiada en ningún caso, no permite reformar la ley sucesoria, ni que detengan antes de las seis de la mañana (eso es respetar el sueño), etc. Supongamos que estamos de acuerdo con que es una Constitución demasiado rígida. ¿Es motivo para saltarse a la torera esa Constitución no por clamor popular sino porque un presidente quiere ser Chávez el Vitalicio? Y una vez que el Tribunal Supremo (supremo... no hay instancia judicial más alta) sentencia que esa propuesta del Presidente es ilegal, cuando el Presidente se la juega e incumple el mandato Constitucional y el judicial... ¿es legítimo detenerle saltándose la Constitución que se pretende defender? Si no fuera tan terrible parecería un guión de Groucho.

Las Constituciones ya no son lo que eran, no se respetan. Se utilizan para seguir medrando, para permanecer en el poder, para echarle culpas al partido que te hace sombra, para meterle el dedo en el ojo a quien te toca las narices... pero de meta-norma y base del consenso (a la Buchanan-Tullock) nada de nada.
Lo mismo se puede decir de la democracia, ¿qué valor tiene esa palabra después del uso que hacen de ella tiranos como Chávez, Castro, Ahmadineyad+Moussavi, y tantos otros? ¿qué sentido tiene ser demócrata-de-toda-la-vida con el significado tan ridículo que tiene hoy en día en el ámbito internacional?. Ya solamente queda el significado particular que cada cual quiera darle a su "sueño": liberación, fin de la dictadura, paz social... ¡vaya usted a saber! Pero, en realidad, es una palabra vacía.

¿Dónde queda el valor de la palabra? Para mí, es una de las cosas que hace a una persona más valiosa frente a otra. No es mi culpa, es todo culpa del extraterrestre de mi padre. Como todo lo demás ; )

jueves, 18 de junio de 2009

Una realidad censurada... y fractal...


Leo en el blog de McReady Starren que Blogger ha eliminado la A Este Lado de la Galaxia. La publicación online de su libro, Una Realidad Fractal, como dice McReady, es probablemente la razón. En cualquier caso es un asalto a la libertad de expresión como la copa de un pino. Sería una buena idea comprarlo y leerlo, aunque solamente sea por fastidiar a los censores.

Como siempre, desde mi caballo, saludo a Ignacio, polemista, que con tanta facilidad mete el dedo en la llaga, y hace que escueza, a propios y extraños... y a veces hasta es molesto. Mi más sincera enhorabuena, eso es morir de éxito... o desmayarse, al menos.

Que vuelva, que vuelva, la Galaxia de la cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan....

martes, 26 de mayo de 2009

Libros, cenas, encuentros... gracias por venir

Por alguna razón que desconozco, es la gente que no va a los actos quien critica más y con peores argumentos lo que allí pasa. A mi las críticas no me molestan por cáusticas que sean, el español es así, y hay un sector de la población que considera que ser corrosivo en la crítica da un cierto toque de sofisticación. No deja de ser frívolo, pero reconozco que tiene su encanto y que me divierte.
Me refiero a Liberacción y la Cena de la Libertad. Las dos cosas han sido mi responsabilidad hasta el viernes pasado. Y como el futuro es información que aún no se ha creado, y como nunca antes lo he hecho, quiero dar las gracias a la gente a quien no pude saludar, a quienes seguramente ni conozco, que vinieron y participaron.

Decía Nairu que el de la cena es un nombre pretencioso, y es cierto... él estuvo allí y podría criticar hasta la extenuación si el ambiente era casposo, si la gente llevaba tatuado el símbolo del PP (o de UPyD) o si la presentación de libros de por la mañana fue un espantoso tostón, porque también estuvo. Él y 130 personas más en el Círculo de Bellas Artes, y 165 en el Casino de Madrid por la noche.

La idea de Liberacción fue de Efa Rimoldi, sin ella no habría sido posible. El formato del acto fue un parto a tres bandas en casa de Gabriel Calzada mientras cenábamos pizza. La idea original era mucho más divertida, pero la falta de medios y tiempo (Efa y yo trabajamos en otras cosas y Gabriel no da para más) dejó la cosa en una simple presentación de libros. Poner en marcha el proyecto me hizo darme cuenta de la cantidad de gente que escribe libros en este país, la cantidad de gente que conozco y que publica.... es casi obsceno.
La novedad de los debates en esta segunda edición me ha enseñado algo que ya sabía: un español con un micro es un peligro, pero necesitamos más hechos, mensajes que lleguen. Un editor me preguntó una vez "Si escribieras un libro ¿a quién te gustaría que llegara?" "A la señora que lee en el metro", le dije. Se echó a reir... "Entonces escribe una novela a ser posible histórica y con componente romántico". Toda la información que mi vecina de asiento recibe le llega a través de teles y radios. El panorama es desolador.
Bastiat eligió entre dedicarse a la élite que escribía ensayos de pensamiento político y de economía o escribir para que la gente entendiera. Aún hoy es denostado por esas supuestas élites que se miran el ombligo con tanto cuidado y que no son capaces de llegar a nadie más que a ellos mismos y sus afines. Abundan entre liberales, libertarios, y en todas las demás tribus. Hace poco en la presentación del libro de Lodares, Lorenzo Abadía me convencía de la necesidad de una élite intelectual de la que arrancaran las iniciativas. Ya, pero para que cuajen las iniciativas debe haber una masa crítica de pensamiento. Y el mensaje que tu no le hagas llegar a la señora del metro se lo hará llegar en bandeja de plata el que quiere hacer de ella una persona dependiente y sin autonomía, quienes creen que la mitad de la población debe vivir del trabajo de la otra mitad.

La cena es otra cosa. No se pretendía que fuera un pase de modelos, ni nada más allá que un motivo para reunir a 165 personas afines más o menos a una determinada manera de ver las cosas. Y eso ha sido... las tres ediciones de la cena. No es un acto cerrado del Instituto Juan de Mariana, aunque se homenajee al premiado del año. Es una cena a la que cada cual va como le da la gana, caben pueblerinos, pijos, alguna despistada (o rebelde) en vaqueros, corbatas rosas, modelazos, y gente vestida de gris. Solamente el Casino exige a los señores llevar corbata. Hay mil anécdotas que podría contar y que quedan para mi. Unas agradables y otras menos, pero mías. Este año faltaban algunos amigos: Raquel, Caco, Humberto, Patricia, Alfonso, Marzo...

Personalmente, como organizadora, reconozco que ambos eventos son mejorables, afortunadamente, porque eso de subir el listón, personalmente, me pone. Y también tengo que reconocer que organizarlo es lo que más me ha divertido del mundo y que probablemente la que más disfruta de estas cosas soy yo. Eso sí... es el viernes más agotador.

Este año, después de oir a Anthony de Jasay, me reafirmo en que las etiquetas son insultantes y quienes rechazan las etiquetas son incómodos. Sigo creyendo que es ingenuo pretender un estado limitado. Y sigo defendiendo el derecho a la duda, al aprendizaje, a replantearse todo cada vez. Y al que le moleste... mi más sentido pésame.



miércoles, 20 de mayo de 2009

El vil metal


Esta semana, además de organizar esto y esto, de mi curro habitual y de la tertulia de Intereconomía (que me toca este jueves), me han entrevistado los de la AEMP (Asociación Española de Metales Preciosos), para un documental acerca del oro. Están organizando para el día 18 de junio el Gold&Silver Meeting-Madrid 2009, una jornada dedicada a analizar la importancia actual y futura del oro y la plata en la economía monetaria.

Y nos hemos quedando de charleta en la puerta pensando la mala fama que tiene el oro (vil metal, el becerro bíblico, Midas...) y cómo, sin embargo, cuando el papel-moneda ya no vale nada, uno empeña su anillo para comer, hay quienes, como los gitanos, prefieren una cadena de oro (o un diente) que un mini-piso donde meterse los 18 de familia. Cuando la Reserva Federal mantuvo tan bajos los tipos de interés, empezó a inyectar dinero y el dólar dejó de tener valor, naturalmente los inversores se fueron a materias primas, petróleo y oro.

Habrá que ir al Ateneo el 18 de junio...

jueves, 23 de abril de 2009

Charla en la Pompeu-Fabra




El jueves 30 de abril de 4 a 7 de la tarde estaré en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en el Campus de la Ciutadella (al lado del Zoo).

Los alumnos de la ULD y el grupo Deba-T me han invitado para hablar de liberalismo en términos generales. En su página está el cartel con más datos.

Definir liberalismo con un mínimo de integridad es sencillo, para quien está en el ajo, porque suele haber cierto acuerdo, pero discernir entre todas las definiciones sin repartir carnets, y manteniendo la humildad que debe tener todo el que se dirija a un público al que respete, no lo es tanto. Aquí es liberal hasta el apuntador, y para que cuadre, lo apellidas... progresista, conservador, del XIX del XXI, a la americana, a la europea, el apellido lija lo que molesta y permite etiquetarse a gusto del consumidor... o del votante.

domingo, 5 de abril de 2009

Quién dijo miedo...


Un amable comentarista me preguntaba a qué tiene miedo la gente. Supongo que se refería en el entorno político. Pero al intentar responder me surgen un montón de ideas de qué nos mueve a los españoles a tener miedo.

Desde mi punto de vista el principal es un miedo doble: a decir que el emperador está desnudo, y a decir que nosotros también.

viernes, 20 de marzo de 2009

Para los de Pilar Q.






(no me leen, pero yo me quedo tan a gusto)

jueves, 19 de febrero de 2009

Suciedad anónima




El cuarto mundo está poblado por los pobres de la riqueza. Como isótopos radioactivos, deambulan por las calles, por los parques, por los metros, sin parar, a paso lento, contaminando las ciudades luminosas y modernas sólo con su presencia permanente.


Miseria de nadie y, por eso, de todos. La libertad y la responsabilidad, sentadas una al lado de la otra, son la misma para ti y para mi. Mis duelos y quebrantos son tan míos como tuyo tu recorrido desde el centro del sistema, pasando por esa terrible zona fronteriza, hasta llegar más allá, hasta carecer de casi todo, excepto de tu capacidad de asumir quien eres y quien no y tu mirada de frente. Y me digo a mi misma si no es finalmente lo único real que nos queda a todos.

Por encima de la envidia, la maledicencia y la hipocresía, reina la indiferencia en las miradas de la gente. Te miro a ti, compatriota mayor de edad con derecho a voto. Te miro las manos tan sucias que se dirían hechas de cartón en lugar de piel. Miro tu pinta de guarro, tus ojos negros ausentes que me acusan inconscientemente. Eres el inframundo de mi mundo. No me siento culpable pero me incomoda sentarme a tu lado en el Metro. Me pillo a mí misma pensando cosas terribles. ¿Cómo has llegado a esto?¿Me puede pasar a mí o estoy a salvo de la quema? ¿Serás honrado o robas para comer?

No hueles a alcohol, aunque tienes la mirada perdida bajo los párpados entornados. Hueles a suciedad de largo alcance, de por vida y anónima.

martes, 3 de febrero de 2009

Presente


Ignacio, blogger con nombre, apellidos y foto, que habita en su lado particular de la galaxia (Este lado de la galaxia), envidiado, denostado y admirado, se pasa de rosca, en el mejor sentido de la palabra. ¿Ejemplo? Este post:

La red es de las personas, lo cual es en sí algo pernicioso para la socialdemocracia imperante: necesitan vaciar de identidad a la gente para que sean parte de, en vez de ser por sí mismos; la red dota de identidad a quien la tiene y se trata con personas, no con grandes grupos sino con las personas una a una, y cada cual da su medida en su elección de lecturas, blogs, prensa, escritos, y en sus relaciones en redes sociales, que muchos cometen el error de trasmutar las formas de la realidad antigüa a la red, cuando la red tiene sus propias reglas: la nettiqueta; clásica y conocida… por aquellos que en su momento fuimos denostados por “enganchados a eso de Internet” la red la han constituido las personas, a pesar de las restricciones sociales de la corrección política, tibieza vulgarizante, banal y carente de significado cada vez más y con mayor claridad se identifica la persona: hay redes enteras de blogs en las cuales arrojando los escritos al aire es imposible atribuirles autoría: hasta tal punto se difumina y se impone un sistema verbal entre un grupo que asumen todos la única identidad de grupo: frente a eso, los hay que, mejores o peores, mantienen su identidad.

(Léelo otra vez, que se pilla mejor a la segunda... )

Daniel Moon, Herbert Spencer y el stalinista.


Daniel Moon se ha acordado de mí al leer esta parrafada de Herbert Spencer (la traducción es mía):

"No ha sido por el mandato de ningún gobernante por lo que algunos hombres han llegado a ser manufactureros mientras que otros han seguido siendo cultivadores del suelo. (...)

Ya no es por el rey en tanto que héroe sino por la sabiduría colectiva por lo que los hombres se han segregado en productores, distribuidores al por mayor y distribuidores al por menor.


La totalidad de nuestra organización industrial, desde las características más evidentes hasta los menores detalles, ha llegado a ser lo que es no solamente sin guía legislativa sino, en gran parte, a pesar de los estorbos legislativos.


Ha surgido bajo la presión de los deseos y las necesidades humanas. Mientras cada ciudadano ha perseguido su bienestar individual y sin que ninguno pensara sobre la división del trabajo, e incluso, sin que fuera consciente de la necesidad de ello, la división del trabajo nunca ha sido tan completa".

Me dice Daniel, desde Nueva York (USA), que está rodeado de marxistas. ¡Qué suerte! Ayer me monté en el taxi de un stalinista, partidario de Chávez, para el cual Castro es una dama de la caridad. El tipo era, por supuesto, partidario de la nacionalización de todo. "Lo mejor siempre llega con sangre, señorita", me desperté de inmediato, por supuesto, y comprobé que iba hacia mi destino. Este amable conductor me explicó que la única actuación posible era tirarse a la calle con las armas que cada cual tuviera, pero se daba cuenta de que esa era una solución para hombres y "casi no hay de esos en este país"; para el resto, cabían dos posibilidades: suicidio a pistola o suicidio por envenenamiento para damiselas de cualquier sexo.
Además, tenía la solución (la única) para salir de la actual situación: eliminaría vía tiro en la sien a la mayoría de la población española (la iba a dejar en dos millones), "todos esos ladrones y sinvergüenzas, fuera". Me dió dos monedas de cinco pesetas (de las del rey) en lugar de dos de cincuenta céntimos en el cambio. Y yo que no veo ni con luz, en la penumbra del taxi a primerísima hora de la mañana, ni me dí cuenta, pero al pagar el café...

Pensé que este tipo era un suicida o un candidato a presidente del Partido Stalinista Español... exento de la purga, de suicidios y apto solamente para guiar a los demás. Otro mesías.


martes, 30 de diciembre de 2008

¿Qué haces la víspera de Año Nuevo?



Para Jacobo y Diana...




¡ya sé qué vais a hacer en Nochevieja!