viernes, 31 de julio de 2009

Cincuenta años de abnegado terrorismo.


La semana pasada el juez Santiago "Ken" Pedraz desestimó la denuncia que la Fundación DENAES había presentado contra las asociaciones independentistas vascas y catalanas que organizaron la pitada al rey y al Himno nacional. Es el mismo juez que en el 2005 permitió la exaltación del terrorismo (penado por la ley) y quienes homenajeaban etarras se fueron de rositas. Siempre la libertad de expresión en entredicho. Y yo creo que no es ese el rpoblema, es un tema de cobardía civil.

Hoy, el día después del atentado de Palma en el que han muerto otros dos guardias civiles, a los pocos días del atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Burgos, vemos el desfile de autoridades que visitan la capilla ardiente, y oímos en todos los bares de España (o casi...) todo tipo de insultos dirigidos hacia estos terroristas que matan y matan y matan.

¿Por qué mata ETA? ¿Por qué se permite que se hagan homenajes a terroristas que matan y utilizan el terror contra toda una población? ¿Quién es el responsable de todo esto? ¿Quién debe evitarlo?
ETA mata porque puede hacerlo, porque tiene financiación. El ex-campeón de España de surf, Iker Acero, estaba promocionando rifas en internet con ese fin. Ha sido detenido. Pero otros muchos no lo serán, héroes locales que financian asesinatos de manera camuflada. No son apestados, la sociedad expulsa a quienes son diferentes, a los que dicen las cosas de frente y les rasca en la adormecida conciencia, a quienes no tienen trabajo por ser honesto, a quienes no se pliegan, pero a los simpatizantes de etarra, al Ché, a esa gentuza se les acepta como defensores de una causa "romántica".

La reponsabilidad no es de la ley. Yo no creo que deba legislarse la repulsa al asesinato... se enseña. Igual que todo el vecindario conoce al pervertido que merodea a las niñas y le vigilan, o directamente le echan del barrio, los etarras no deberían encontrar acomodo en nuestra sociedad. Es muy fácil salir a la calle, dar cuatro voces, indignarse desde casa... pero estoy esperando que los bancos privados prohiban dar ni la hora a las personas relacionadas directa o indirectamente con ETA. Estoy esperando que los hoteles, grandes almacenes, promotoras inmobiliarias, empresas privadas, se arranquen y prohiban la entrada o los contratos a los simpatizantes de los asesinos.

Ya. Los cajeros del Santander iban a arder uno tras otro si Botín hace algo así, ¿no? Pues que contrate seguridad privada, que para eso tiene tantos beneficios. No. Es mejor que la ley haga algo, o el gobierno, o la oposición, o las fundaciones como DENAES... todos menos yo. No vaya a ser que me pongan en el punto de mira. Y así, me pliego al terror y el círculo se cierra.

Hoy se cumplen 50 años de la existencia de ETA, que sigue entre nosotros gracias a este mecanismo que, al parecer, nadie tiene intención de romper. Mea culpa.

domingo, 26 de julio de 2009

Los errores liberales


Este año solamente pude ir un día a la Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana. Conocí personalmente a Juan Carlos Cachanosky, al que conocí intelectualmente a través de sus artículos sobre la Escuela Austríaca y la economía matemática cuando preparaba mi tesis doctoral. Pero me perdí las sesiones del jueves y el viernes por culpa de una alergia en los ojos (creo que es al sol, y eso en julio en Madrid es terrible) que me tiene trabajando a medio gas.

Afortunadamente, hay grabación y ya está disponible en Blip.TV la intervención de Carlos Rodríguez Braun, que explica cinco errores (de los muchos más) que los liberales de todos los pelajes hemos cometido respecto a la crisis. Lo que más me gusta son dos mensajes: nos falta humildad para reconocer que cometemos errores; y además, creemos que, porque nuestras teorías sean sólidas son evidentes, por lo que somos unos inútiles comunicando, explicando y, sobre todo, convenciendo. También habla del peligroso acercamiento a los políticos y a los empresarios, teniendo en cuenta que ambos son muy liberales cuando las cosas van bien, pero les importa un pimiento el respeto a la libertad individual y claman por intervenciones estatales cuando las cosas van mal. Y es cuando las cosas van mal cuando más hay que defender al individuo, porque es el individuo el paganini de todas las crisis.

Pero el profesor Rodríguez Braun lo explica mucho mejor y en solamente 25 minutos. Es de los que piensa que hablar más de media hora es una ordinariez y una falta de respeto al auditorio.

miércoles, 22 de julio de 2009

La marca España como "modelo verde"


(Mi artículo de este mes en el IJM)

De todas las tonterías que he leído esta semana, ésta es, con diferencia, la mayor: "La marca España como modelo verde ha quedado tocada."

La asociación del concepto empresarial "marca" a una realidad territorial como es un país siempre me ha parecido un intento estúpido de subirse a un carro de supuesta modernidad y, encima, cogiendo el toro por donde no es. Desde el punto de vista del comercio exterior es deseable que nuestros productos se caractericen por su calidad, claro que sí, pero no por gastar dinero en informes que expliquen a la gente qué es eso de la "Marca España" se consigue incrementar la bondad de nuestros bienes y servicios. Es al revés: la empresarialidad de quienes ofrecen esos bienes y servicios, el buen hacer del empresario, es lo que lleva a que, con el tiempo y de manera espontánea, nuestros productos terminen siendo reconocidos mundialmente. Por supuesto, el entorno político, económico y social en el que ese empresario se desenvuelve cuenta mucho.

Pero cuando se intenta que esa ficción de la "Marca España" además tenga unas connotaciones determinadas cargadas de sesgo político, entonces ya es el acabose. Y exactamente eso es "la marca España como modelo verde". España no es un modelo de país ecologista. Por más que vendamos esa imagen, no lo es. No tenemos tradición ni dinero para serlo. Podemos reciclar la basura, enseñar a nuestros hijos que es mejor tener un planeta limpio y un aire respirable que todo lo contrario. Podemos salir a las calles pidiendo a las empresas que reduzcan sus emisiones, e incluso, podemos votar a los políticos que promulgan leyes (o prometen que lo van a hacer) en ese sentido si creemos que eso es lo mejor. Pero se necesita mucho tiempo para cambiar la mentalidad y el carácter de la gente.

Y ahí viene la confusión: el carácter no es la marca. Las marcas están muy bien como instrumento de marketing empresarial. Tiene mucha utilidad y ha supuesto una revolución en la comercialización. Ahora bien, el carácter de un pueblo es otra cosa. Ni se crea o destruye por ley, ni se compra o se vende.

Esta idea de que podemos vender al mundo (y en concreto a los Estados Unidos de Obama) una imagen de España como modelo verde es una ficción más que se disuelve a la luz de los datos como la sal en el agua. Y ya sé que eso duele, de ahí la pataleta de quienes apoyan esos castillos en el aire que no son sino un fraude cuando se les dice.

Desde mi punto de vista de lo que se trata es de que la realidad de España sea menos falsa, más seria, menos de pandereta y más de trabajo sólido. En el informe que el Real Instituto Elcano presentó en el año 2003 acerca de la Marca España se afirmaba:

La estrategia de imagen de España debe ser un proyecto a largo plazo, un esfuerzo sostenido en el tiempo cuya gestión y responsabilidad se sitúe por encima de la legislatura política. Debe ser un proyecto de Estado, a partir de una estrategia definida que diseñe las distintas acciones a desarrollar, tanto en el aspecto político y comercial como en el cultural.

Y destaca la importancia estratégica de coordinar el esfuerzo de todas las instituciones un ente que actúe como "guardián de la marca", con responsabilidad total y absoluta sobre estas cuestiones. Sólo de pensarlo me echo a temblar. Así, me imagino, si no funciona la Marca España la culpa es del mercado, el neoliberalismo y los propietarios, pero si sale bien, es porque "el plan" ha sido un éxito y nuestro guardián es el mejor. Como siempre.

No creo que ese sea el camino. Como no lo es vender subvenciones y favores, comprar sillas en las reuniones de los G, para que la Comunidad Internacional™ te sonría y aplauda hipócritamente. La misma comunidad internacional que retira ayudas a Honduras porque defienden su Constitución y se las da a Castro porque Cuba es una democracia de las de toda la vida.

Y mientras, la corrupción autonómica y local va corroyendo la solidez institucional y la confianza de los ciudadanos, los que pagamos impuestos. Mientras, se asume que los políticos reciben regalos y ninguno tiene el pundonor de devolverlos, o dejarlos en los ministerios, alcaldías e instituciones... simplemente porque el regalo es para el cargo, no para la persona. Mientras, se insulta y vilipendia a quienes digan que España no es un modelo verde para nadie y los mismos que compadrean con independentistas, a la mínima te tachan de antipatriota. Como si tuviera algo que ver.

Eso sí, la Marca España, alimentada con el dinero de mis impuestos se consolida cada vez más: España, república bananera.

lunes, 20 de julio de 2009

No, no nos financian y puedo demostrarlo.


Aunque no nos importaría, siempre que no se trate de una instancia oficial o un partido político.
A pesar de la campaña de difusión que (probablemente sin querer) está haciendo al Instituto Juan de Mariana el señor Roures, y a pesar de los agradecimientos de alguno de los miembros y simpatizantes (aquí, aquí, aquí y aquí) a tan magnífica e insólita labor, me gustaría dejar claro que:

- Roures no es miembro del Instituto Juan de Mariana
- su panfletillo no es un medio de difusión inversa del Instituto Juan de Mariana
- el canal televisivo de Roures (la Sexta) no le va a a dar a Gabriel Calzada un programa de tertulia política en prime time.

Por si hay dudas...

La última reflexión: ¿qué tienen que ver Mario Conde y Serrat, ambos doctores honoris causa por la Universidad Complutense? Lo mismo que Aznar y Huerta de Soto.

sábado, 18 de julio de 2009

Carta de ajuste


Cuando no hay programación, sale por la tele la carta de ajuste. Esta semana me he quedado sin fuelle, y tengo la sensación de que lo único que puedo emitir es mi propia carta de ajuste. No hay tema interesante, por más inundaciones y tsunamis anunciados en Australia, cambios en el sistema de financiación autonómica, patochadas de Liendre Pajín, y repiqueteos de Twitter... Todo sigue igual, somos tan inconstitucionales, bárbaros, mentirosos como el resto pero seguimos apuntando a los demás sin mirarnos al espejo... tal vez para no salir corriendo del espanto de reconocernos en nuestra sublime estupidez.

Así que mientras transcurre el tiempo y el curso parece no cerrarse nunca, reviso la prensa y leo en Le Monde que en Francia hay un Movimiento por el derecho y el respeto de la generaciones futuras. Se dedican a protestar por el uso de pesticidas en los productos agrícolas. ¿Y no protestan por la deuda pública? ¿Nadie va a defender el derecho de las generaciones futuras a no pagar los excesos de hoy en día? Tal vez si el déficit público no fuera inodoro e invisible las cosas cambiarían. Se padece en la disminución del poder adquisitivo, pero ese mal se diluye, se puede camuflar, disimular... sin embargo, si oliera a huevo podrido estoy segura de que aparecerían hordas de eco-héroes dispuestos a acabar con la deuda cuanto antes.

Y esa es la razón de que vídeos como el que cuelgo más abajo proliferen, muestra visualmente qué significa la carga estatal... en sentido literal.


jueves, 16 de julio de 2009

Este blog ha sido desinfectado


Ha pasado por Lady Godiva un personaje infecto insultando de mala manera. Yo no suelo darme por aludida, ni me afectan las provocaciones baratas que consisten en tratar de enfadarme insultando a mi país, a los españoles y menos aún me afectan los insultos burdos hacia mi persona.

Insultar en un blog ajeno, incluso si se hace dando la cara me parece una muestra de lo tarada que está la gente. Todavía dedicarte a insultar desde tu blog me parece un desahogo, y allá cada cual. Yo no lo suelo hacer. Es mi opción.

A mi me gusta discrepar, me gusta la gente que me ofrece un punto de vista diferente, y aprendo de la gente que comenta en mi blog. Incluso si comento poco, aprendo mucho.

Ahora bien... que un comentarista se sienta mal porque un tipo se dedica a ensuciar este espacio es algo que no voy a consentir. Y menos cuando provoca que venezolanos amigos (como Martha o Katiuska, Osmel, Guillermo, Oliver...) se sientan avergonzados de lo que ese energúmeno dice.

Así que he barrido, creo que todo. Si se me ha escapado algún comentario de ese troll, por favor, avisadme. William, ya puedes regresar.

sábado, 11 de julio de 2009

Lenguaje del demonio


La palabra es una de las armas más sofisticadas del ser humano. Con la palabra puedes despertar simpatía, puedes seducir al de enfrente, puedes hipnotizar, puedes hablar con Dios y contigo misma, puedes convencer a una masa de una mentira, puedes llevar ante los tribunales a un hombre inocente, y puedes perder amigos. Pero una palbra no es una acción, como un insulto no es un crimen.

Gran parte del poder de la palabra reside en la percepción del que escucha. Muchas veces una sugerencia suena como una orden o un halago sincero como un cebo de ligón barato. O una opinión sobre un cantante hace que todos los admiradores de su música se den por aludidos. Por eso es tan importante el gesto y la mirada, porque ayudan enormemente a entender el tono y la intención con la que se habla. ¿Quieres tener una bronca? Llama por teléfono para arreglar un entuerto, lo más probable es que alguna palabra se malinterprete y sea peor el remedio que la enfermedad. Y por eso, también, el mejor piropo que me ha dicho alguien que me ve habitualmente es "escribes como hablas". Aunque sé que no es del todo cierto.

Es tan importante, que la ley se mete en lo que se debe o no decir. En mi opinión, cada uno debería poder expresarse libremente. Se llama libertad de expresión, y no existe en nuestro mundo civilizadísimo y tan occidental. En algunos sitios no se puede ofender de palabra a Dios sin entrar en si quien habla cree o no en Dios, la esencia de Dios, y si a Dios le molesta o no que un pobre diablo diga nada sobre él. No sabemos nada de Dios pero sí que si en Irlanda blasfemas cometes un delito.

Creemos que si nadie dice nada ofensivo existirá paz social y eliminaremos problemas. Pero yo no estoy tan segura. Si obligamos a que todo el mundo le caiga bien a todo el mundo conseguiremos lo opuesto. Quienes no puedan expresar su desacuerdo y su ira con la palabra, pasarán a los actos, y desde luego, las enseñanzas a sus hijos serán mucho más agresivas. La represión (ni la buenista, como ésta, ni la otra, más evidente) llevan a ningún puerto deseable. Hay un efecto colateral añadido: se exime a la cada uno de nosotros, como individual aislados y como miembros de un grupo que convive, de una responsabilidad que es nuestra. ¿Cuál? Ocuparnos de qué hacer con el disidente.

Un ejemplo real y dramático: una mujer musulmana embarazada de tres meses es asesinada en el juzgado delante de su marido y su hijo. Terrible. El asesino fue un tipo en paro, que no quiso levantarse para dejarle el columpio en un parque al niño de dos años, a petición de la madre. El hombre, alemán de origen ruso, la llamó terrorista, islamista y prostituta. La mujer, egipcia de 30 años le denunció y el joven de 28 años parado fue condenado a pagar una multa de 780 euros. Como siguió en sus trece ante el tribunal con su discurso racista, hubo apelación y nuevo juicio. Y ahí fue donde el hombre apuñaló a la mujer. Dieciocho veces en 30 segundos. Hirió al marido, que está grave, cuando trató de defenderla.

¿Qué pasaría si los insultos, las declaraciones xenófobas, racistas, machistas, no estuvieran prohibidas por ley? ¿si no fuera el Estado el encargado de defendernos o de solucionar estas cuestiones?¿si dependiera de nuestra impermeabilidad, o de nuestra capacidad como individuos, como educadores, como miembros de un grupo que voluntariamente convive, para que esa convivencia tenga los menores roces posibles?