miércoles, 22 de octubre de 2008

Los presupuestos generales del Estado, de mal en peor.

Los supuestos de partida del devenir económico de nuestra nación para el próximo año han sido aprobados. Con esa pachorra que le caracteriza, nuestro vicepresidente de asuntos económicos nos cuenta que son austeros pero sociales, apropiados y útiles, que es como decir de la Chari* que va elegante pero informal.

El lunes coincidí en la tertulia de Cierre de Mercados (Intereconomía) con Fernando Eguidazu que presentaba el documento que cada año publica el Círculo de Empresarios (en concreto, el Comité de Política Económica que él dirige) analizando los Presupuestos Generales del Estado. El título lo dice todo: PG-09, Credibilidad escasa y austeridad insuficiente.

El trabajo es excelente y merece la pena echarle una ojeada. Las previsiones de crecimiento que ya el año pasado estaban infladas, siguen infladas, lo que en lenguaje llano quiere decir que, de nuevo, el gobierno interpreta la versión moderna del cuento de Samaniego, La lechera. Los gastos superfluos de nuestros dirigentes llegan al absurdo de que el número de conductores de coches oficiales en España son más que los soldados que militan en el ejército italiano.

No se flexibiliza el mercado de trabajo, no se apuesta por la energía más barata, no se favorece el ahorro, no se alivia fiscalmente a las empresas (que, recordémoslo, son los oferentes de puestos de trabajo en un panorama de paro creciente), no se toman medidas para que los productos españoles (y los trabajadores españoles) sean más competitivos.

Es un dejà vu de la presentación y aprobación de los presupuestos del año pasado con la diferencia de que entonces había mucha promesa electoral y ahora hay que pagar esa factura y tomar medidas ante la crisis, que es como nadar y guardar la ropa. Personalmente me parece una falta de responsabilidad política por parte de los gobernantes decirnos a los ciudadanos "apriétense el cinturón" mientras ellos no lo hacen, como decía esta mañana en la radio Carlos Rodríguez Braun.
Y la oposición poco puede hacer, el desgaste es fabuloso, las guerras internas han devaluado el empuje de sus quejas, las maneras ambiguas de los políticos del PP y la ausencia de una línea clara, les invalida como verdadera oposición. Y la cosa es grave.

El panorama no es bueno, y no lo será en bastante tiempo. Supongo que nos salvará la corriente exterior que, igual que te arrastra hacia el fondo, nos empujará a la superficie... cuando lleguemos al punto de inflexión. Mientras tanto, habrá que trabajar duro el que conserve su trabajo.

Por mi parte el jueves 30 iré a escuchar a David Friedman, el hijo anarco-capitalista del monetarista Milton Friedman, que viene a España a dar una conferencia en la Universidad CEU-San Pablo, a las doce del mediodía, y a presentar, por la tarde, el libro de su padre Libertad de Elegir, que ha reeditado Gota a Gota.





* No voy a delatar a la Chari, pero háganse una idea... chándal con zapatos de tacón.

viernes, 17 de octubre de 2008

La Bola de Cristal

La crisis y sus aledaños está beneficiando a algunos sectores profesionales, por ejemplo, el mío. Los profesores de economía estamos en alza. Vas a una fiesta y te preguntan "¿y a tí que te parece el plan?", "¿y cómo se sale de esto?", "¿y hasta cuando tenemos?", "¿peligran mis ahorros que están colocados en tal o cual sitio?"... y así hasta el infinito. Mi respuesta a esas preguntas es: desconfía de las predicciones de los economistas, especialmente si son sobre el futuro.

Pero en la mayoría de las ocasiones, los economistas, y en especial si son docentes, son muy dados a decir todo tipo de tonterías disfrazadas de "mona vestida de seda". Con suerte volvemos a los lugares comunes, a la ortodoxia, lo que todo el mundo sabe (ver entrada Crónicas de un pueblo al rebufo).

Nadie quiere darse por enterado de que hay que tomar medidas desagradables, nadie quiere oír "se acabó lo que se daba". Los empresarios quieren que bajen los tipos de interés, aunque eso signifique un aumento de los precios, una distorsión de las señales de los mercados. También piden ser expropiados, rescatados, subvencionados...
Los trabajadores quieren que suban los salarios, que les aseguren el puesto de trabajo, que se mantengan las prestaciones.
Los jóvenes siguen queriendo un piso, copas gratis, no estudiar, vacaciones permanentes.
Los sin papeles se manifiestan porque quieren papeles, trabajo, casa, y lo mismo que el resto, solamente por llegar a este país.
La catedrática de Economía Aplicada de la Facultad de CC. Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, Cecilia Castaño, ve una oportunidad para que las mujeres alcancemos los puestos directivos (negados hasta ahora) en las empresas para "limpiar los destrozos que han hecho estos directivos jovencitos". Textual. Tiene ocho proyectos de investigación financiados con impuestos dedicados a las desigualdades de género (las mujeres y el metal, las mujeres y la tecnología, las mujeres en Andalucía, las mujeres en las comunidades autónomas, las mujeres y la e-gualdad...), así que tampoco es de extrañar.

Es una muestra perfecta de las carencias de nuestro sistema de educación superior. En lugar de hacer un análisis objetivo de la crisis, se trata de aprovechar para poner tu pancarta y meter el pseudofeminismo a costa de lo que sea: aunque se frivolice con una situación tan grave como lo que se nos avecina. El hombre es el culpable de la crisis, que se sepa.

También ha dicho que para qué flexibilizar más el mercado laboral si ya tenemos un 30% del empleo copado por el trabajo temporal, que con la legislación vigente, nuestro mercado laboral es suficientemente flexible... No sé si es necesario que argumente en contra. Las cifras cantan: Doing Business 2008, Index of Economic Freedom 2008.

No gusta nada analizar las crisis anteriores, los modelos y supuestos obsoletos en los que se han basado las medidas catastróficas de los banqueros centrales, y desde luego, no se va a tomar en consideración las teorías, propuestas y opiniones de quienes defiendan medidas dolorosas, poco agradables, por más realistas que sean.

Por eso vende tan bien la idea de que sin banco central no amanecería más, o que si no estás con ellos eres un revienta-sistemas. El sistema de bancos centrales con monopolio e emisión de moneda no es parte de la evolución del sistema económico, es una imposición históricamente muy reciente, forzada por el poder político para poder transformar los precios en instrumentos de política de manera que dejen de ser lo que naturalmente son: las señales del mercado para oferentes y demandantes.

Pero decir eso en la televisión o en la radio no es correcto (excepto en el programa de Susana Criado en Radio Intereconomía) y hay que aprovecharse de la situación,sacar la bola de cristal y decir lo que se espera, que todos necesitamos ayudas y queremos ser abducidos si eso implica una subvención. ¿Nadie se pregunta de dónde sale ese dinero y cómo vamos a pagar el coste de la ayuda?

El ego histórico de Garzón


No sé si se da cuenta Garzón de que, más allá del derecho de cada cual a enterrar a sus muertos, que me parece innegable, el juicio político que trata de emprender, saltándose a la torera la corrección legal, deja en mal lugar a todos los que no lo hicieron previamente.La excusa de que lasociedad española no estaba "madura" (¿por qué dirán madura cuando quieren decir alelada?) es absurda... ahora tampoco lo está.

Personalmente, no tendría nada en contra de que revocaran la amnistía de los 70 (que garantizó que se pasara página) siempre que metieran en la cárcel también a quienes decretaron detenciones ilegales y asesinatos en el bando republicano, por supuesto, como el de Paracuellos... y que respondan ante la justicia todos. Carrillo el primero.

He oído a un periodista en la 1 decir que Garzón sabe que esto no va a prosperar pero que está preparando el capítulo final de sus obras completas. Y parece razonable que pasar a la historia sea su objetivo.

Eso o el Nobel de laPaz... o el Guiness del ego...

jueves, 16 de octubre de 2008

Crónicas de un pueblo al rebufo

Ayer estuve en el Observatorio Económico de FAES. Todo un acontecimiento, oiga.

Lleno total en la Sala Albéniz del Hotel Intercontinental en Madrid. Y entre los asistentes, lo más granado del sector: Ana Botella (llegó tarde), Luisa Fernanda Rudí, Ana Pastor, el profesor José Barea, Manuel Jesús González, Carlos Bustelo, esos entre otros (éramos un "selecto" grupo de 250 personas más o menos... más más que menos). Los ponentes, lo mismo, bajo la tutela del sin par profesor Juan Velarde hablaron, por este orden, el profesor Jaime Requeijo, Luis de Guindos, el profesor Fernando Fernández Méndez de Andes y Alberto Recarte. Cerró el acto el profesor José Barea con una alocución anunciada como pregunta. ¿El tema? El único posible: la crisis.

Lo más interesante de todo fue la conversación de después con compañeros del Instituto Juan de Mariana que me encontré por casualidad y Jaime García Legaz.

  • ¿Cómo se me quedó el cuerpo? CON dudas, SIN soluciones. A saber:

  • ¿Por qué nadie considera los incentivos implicitos en las medidas tomadas en el pasado y a dónde condujeron, y los incentivos implícitos en las medidas que prevee el Plan de Planes?

  • ¿Por qué dicen "los tipos de interés se mantuvieron muy bajos" o "y entonces se desinfló la burbuja porque subieron los tipos de interés"? Debería ser... los tipos de interés fueron subidos o bajados por los banqueros centrales.

  • Y al hilo de lo anterior... ¿por qué debemos confiar en la buena gestión de los fondos de rescate por los banqueros centrales (esos que subieron y bajaron los tipos de interés y entonces todo se fue al garete)?

  • Si, como dijeron todos los ponentes, el moderador y todo el mundo, no se trata de un fallo del mercado, sino de un fallo del Estado... ¿por qué nadie habla de incentivar a la iniciativa privada para que saque a flote a los bancos afectados pero saneables, con certificado de no-toxicidad, por ejemplo, ofreciendo amnistía fiscal de manera que aflore el ahorro sumergido?

  • Si el fallo es la mala regulación, no la escasa regulación ¿por qué no han echado a ningún regulador de su sitio para que asuma sus responsabilidades encabezando la lista de parados?

En general, los datos eran muy interesantes, la explicación del origen de la crisis, la evolución actual y la repercusión en el sistema económico español eran correctos, acertados, precisos... pero la propuesta de soluciones no existía... "y entonces, Zapatero parió un plan, que es el que tenemos". Y no se cuestiona si podría diseñarse otro plan, o se podrían tomar algunas medidas que alentaran la iniciativa privada, si no sería mejor replantearse este sistema monetario, o qué correcciones necesita. No se plantea nada de nada... esto es lo que hay, si no lo apoyas es que prefieres que se hunda el sistema, quieres que la gente se tire por las ventanas, eres mala gente...

Falta imaginación al gobierno, a la oposición y a la gente, y así vamos, al rebufo.

Cada vez que veo a Zapatero hablando de la crisis, sin razón aparente, recuerdo este clip de El Informal...

domingo, 12 de octubre de 2008

Hugo Chávez, un demócrata de pura cepa...


En un día como hoy, 12 de octubre, nada como recordar a los "demócratas de toda la vida" que, como se percibe en sus palabras, solamente piensan en los ciudadanos, y en proteger sus libertades.

Aprovecho para mandar un abrazo a Martha, Antonio, Adela (¡gracias!), Osmel, Guillermo, y todos los amigos de allí. Cuídense...

Palabras de Hugo Chávez (5-10-08)


“Les advierto, cuerda de apátridas, oposición putrefacta, hagan lo que hagan las 26 leyes van, las otras 16 leyes también. Y si salen a la calle como el 11-A, los barreremos en las calles, los cuarteles, universidades, cerraré los medios de comunicación golpistas no tendré compasión con nadie. Sigan hablando pendejadas, intervendré cuanta empresa considere que es de interés social, ífuera los contratistas!… donde haya alcaldes y gobernadores contrarrevolucionarios, yo no puedo enviar recursos. ¿Para qué?, ¿para que se los roben o los usen en la conspiración contra mí?… dejaré el poder el 21 de junio del 2021, después del acto de celebración de los 200 años de la Batalla de Carabobo”.

Hugo Chávez, Presidente de la Bolivariana República, 2008.

(Esto es democracia, y lo demás tonterías, oiga)

sábado, 11 de octubre de 2008

El Plan de Zapatero: grandes esperanzas


Una de las novelas más representativas de Charles Dickens es Grandes Esperanzas. En su idioma original la palabra "esperanzas" (expectations), en este caso, se refiere a lo que puede sobrevenir, no a lo que lo que se desea que sobrevenga (hope).

El plan de Zapatero, la versión doblada del plan Paulson, genera grandes expectativas y pocas esperanzas.

El Instituto Juan de Mariana ha publicado una nota de prensa en la que se explica clara y exhaustivamente qué posibilidades tiene esta propuesta del gobierno. Lo primero que queda claro es la falta de información, lo poco que nos cuentan, y lo peligroso que es eso. Resumo lo principal, pero merece la pena leerlo entero.

Grosso modo, la propuesta del Gobierno puede ir destinada a solucionar tres problemas de las entidades de crédito:

  1. Dificultad para refinanciarse a corto plazo

  2. Dificultad para refinanciarse a largo plazo

  3. Problemas de solvencia

Desde un punto de vista económico, la primera opción sería la que más podría justificar la intervención económica. Tendría escasos riesgos y una alta probabilidad de triunfar, y no requeriría de personas con una elevada preparación técnica: prácticamente cualquier banquero sabe distinguir entre el papel comercial de buena calidad (emitido sobre una transacción comercial segura) y el de mala calidad (las letras financieras cuyas opciones de pago se limitan al roll-over de las mismas letras).

La segunda posible finalidad del plan (refinanciar la deuda a corto plazo por deuda a largo plazo) resultaría bastante más complicada y arriesgada. En principio, la intervención podría estar justificada desde un punto de vista económico si se dirigiera a evitar que los bancos liquidaran y recortaran el crédito a negocios viables. Sin embargo, esta opción implica distinguir entre empresas que deberán rescatarse y empresas que deberán dejarse quebrar. Por eso, las cautelas y los controles deberían ser máximos.

(...)

Además, la operación debería financiarse, en todo caso, con emisiones de deuda del Estado a largo plazo, pues de lo contrario el Estado estaría incurriendo en una peligrosa operación, endeudarse a corto e invertir a largo, que es la que, precisamente, nos ha conducido a la situación actual al ser usada por bancos y demás inversores.

(...)

En este sentido, convendría plantearse la posibilidad de una amnistía fiscal para el dinero negro que se destine a adquirir estas emisiones de deuda pública, de modo que afloraran ciertos volúmenes de ahorro de los que no tienen constancia las estadísticas oficiales y que resultan imprescindibles para reconducir el rumbo de la economía.

... el riesgo de abuso de poder en esta estrategia es enorme. Al fin y al cabo, el Gobierno y la Dirección General del Tesoro deberán decidir qué empresas deberán reflotarse y qué compañías tendrán que quebrar.

(...)

Entre las medidas que resultan recomendables para controlar la ejecución política del plan destacan, por un lado, la publicación de todos los datos de las operaciones (cuantías del crédito, garantías, destinatarios del crédito y plazo de devolución) y, por otro, la responsabilidad penal de los gestores públicos que malversen estos fondos.

Por último, cabe la posibilidad de que el plan no tenga como finalidad refinanciar la deuda de los bancos, sino recapitalizarlos mediante la adquisición de activos a precios sobrevalorados.

Esta opción sería realmente desastrosa, ya que impediría el necesario ajuste que, en estos momentos, necesita la economía. Las malas empresas y las malas inversiones se consolidarían y perpetuarían simplemente por decisión política. En este caso, el plan de rescate ni siquiera tendría lógica desde una perspectiva económica, por lo que debería contar con un frontal rechazo por los partidos políticos responsables.

Después de este magnífico análisis (imagino quienes están detrás: ¡enhorabuena!), HAY QUE recordar la información que este gobierno nos ha dado acerca de la crisis, esa negada más de tres veces, o sobre las previsiones de crecimiento, o sobre el paro. Para ello, nada mejor que los vídeos de Salvad a los Martínez.

Por favor, si alguien tiene contacto con Zapatero, con Sebastián o cercanías (Carmona, esto va por usted) que le pase la nota del Instituto Juan de Mariana.

PD: Sé de buena tinta que los Martínez no tienen salvación...





martes, 7 de octubre de 2008

¿Qué diría Gordon Gekko de todo esto?

Loretxu, desde Chile, me pasa este artículo firmado por Andrés Benítez en la revista ¿Qué Pasa?. Se trata de una entrevista (simulada) a Gordon Gekko, protagonista de la película de Oliver Stone Wall Street.

Los operadores financieros han sido duramente castigados por la opinión pública. Son los grandes villanos de esta crisis que hoy parece no tener fin y que ha dejado muchos muertos y heridos en el camino. A Gordon Gekko lo ubicamos en plena filmación de la segunda parte de la recordada película Wall Street, donde ahora vuelve a recrear al mítico trader, con pocos escrúpulos y con gran pasión por el riesgo. Fue Gekko quien inmortalizó la frase "la ambición es buena, la ambición mueve al mundo", que parece haber inspirado a la presidenta Michelle Bachelet en su reciente viaje a Nueva York. En la ONU, la mandataria dijo que "la codicia y la irresponsabilidad de unos pocos, unidas a la desidia política de otros tantos, han arrastrado al mundo a una situación de gran incertidumbre".
En esta entrevista telefónica, Gekko entrega su visión al respecto y a la crisis en general.
-Gordon, te estaba llamando para ver si podías comentar la frase de la presidenta de Chile, criticando la codicia.
-Eso dijo. ¿Y cuándo fue esto?
-La semana pasada en Nueva York...
-¿Estuvo por acá? No tenía idea. Bueno, como sea, no me extraña para nada lo que dijo.
-¿Cómo así?
-Pero si es cosa de mirar los resultados económicos de Chile. Ver cómo acumula los excedentes del cobre bajo el colchón para entender que en ese país la ambición es mala. Ustedes no tienen ninguna ambición de salir de la pobreza.
-Pero al menos deberás reconocer que, dada la crisis que ustedes están viviendo, la actitud prudente de Chile parece bastante acertada.
-Pongamos las cosas en su lugar: lo que ustedes llaman prudencia, yo lo considero mediocridad.
-Me parece un poco arrogante tu comentario, teniendo en cuenta que tipos como tú metieron al mundo en una de sus peores crisis de la historia.
-Viejo, ésa es una forma muy miope de ver las cosas. Yo prefiero haber tenido esta crisis a vivir como ustedes...
-Ahora sí que me perdí…
-No me extraña. Pero bueno, te lo voy a explicar una vez más. La crisis se produce luego de una bonanza sin precedentes en la economía de Estados Unidos y el mundo. Por lo tanto, para evaluar el efecto de la crisis, es necesario considerar también toda la riqueza que se creó anteriormente. Mirado de esa forma, el resultado es muy positivo.
-¿Me tratas de decir que esta crisis es buena?
-Nadie quiere tener crisis, pero es el precio que pagan las sociedades que prosperan. Y lo hacen porque creen en la ambición. Las otras, como Chile, no tienen este tipo de crisis, pero la verdad es que viven en un permanente caos porque nunca dejan de ser pobres. Ésta, amigo mío, es una crisis de países ricos, países que pese a ella seguirán siendo más ricos. Ustedes, los sin crisis, seguirán siendo pobres.
-Pero al menos tenemos estabilidad.
-Una estabilidad que nadie quiere, porque están estancados. Las sociedades que prosperan son aquellas a las que les gusta mover las cosas, jugar las fichas, correr las fronteras.
-O sea la "economía de casino" a la que se refirió Cristina Fernández.
-Supongo que no quieres que comente a la presidenta argentina. Podríamos estar toda la mañana y a mí el tiempo no me sobra.
-Pero en todo caso esto que dices de mover las cosas y jugar las fichas, tiene un costo tremendo para la gente. Mira lo que ha pasado con el sector hipotecario norteamericano, donde miles de personas están perdiendo sus casas.
-Y también hay que mirar las millones que no las van a perder. Te digo lo siguiente: hoy todos critican a los bancos de inversión, los bonos de alto riesgo, etc. Pero gracias a ellos, muchas personas viven mejor que antes. Incluso con la crisis actual. Evitarla hubiera sido mucho más costoso, porque seríamos más pobres.
-Pero hay mucha gente que sale dañada.
-Pero la mayoría estará mejor. En todo caso, los grandes perdedores somos nosotros mismos. Los jugadores del mercado financiero que perdieron su trabajo. Los dueños de los bancos, que perdieron sus empresas. Pero la gente endeudada tiene todo el apoyo del gobierno. Miles de millones de dólares se están gastando en ellos.
-¿Supongo que no piensas que el gobierno tendría que compensarlos a ustedes, los especuladores?
-Bueno, no sería nada de malo. Que nos reconozcan nuestro aporte. Pero la verdad es que nosotros no esperamos nada de los gobiernos. Conocemos los riesgos y los afrontamos. Lo único que queremos es que nos dejen tranquilos y no nos llenen de regulaciones.
-¿No esperarás que los dejen sueltos de nuevo?
-Por supuesto. El mercado tiene que volver a jugar en algún momento. Y por muchas regulaciones que pongan, eso sucederá tarde o temprano.
-No los van a dejar…
-No es un problema de dejar. El punto es que los reguladores entienden muy poco de cómo funciona el sistema financiero. Siempre van atrás. Y cuando empiezan a regular, la imaginación del mercado los sobrepasa y la bolita vuelve a rodar.
-Suena a una pesadilla.
-Despierta, chileno, te tienen adormecido. Se nota que por allá no hay mucha acción.
-Gekko, tú no sabes nada de Chile.
- Veo las cifras: poco crecimiento, alta inflación. Bonita combinación para no tener crisis… En todo caso, la verdadera pesadilla no somos nosotros, sino los políticos, los reguladores. Si fuera por ellos el mundo estaría detenido. Y el problema de las crisis es que ahora andan todos agrandados, predicando. Pero, confianza, todo pasará.
-¿Piensas que ya pasó lo peor?
-No tengo idea.
-Pero tendrás algún pronóstico…
-Viejo, yo no soy ni político, ni economista. Yo no hago pronósticos equivocados.
-Pero igual te equivocas.
-Muchas veces, pero no hago pronósticos. Yo, simplemente tomo riesgos. Y cuando me equivoco, lo reconozco, y no invento teorías nuevas que tratan de explicar lo que no sabemos, tal como lo hacen los economistas.
-Y en este momento, tomarías riesgos. ¿Volverías a invertir?
-Ahora estamos simplemente jugando. El mercado se está moviendo por cualquier declaración sin sentido de algún político. Por ello, éstos son tiempos para apostar poquito, entretenerse un rato, para no perder el ritmo. Todavía está muy revuelto para invertir en serio.
-Gekko, una última cosa. En esta pasada, ¿ganaste o perdiste?
-Perdí.
-¿Mucho?
-No sé lo que es mucho para ti.
-¿Sigues creyendo que la ambición es buena?
-¿Sabes cuál es la diferencia entre nosotros? Es muy simple: yo soy rico y tú eres pobre. ¿Y sabes por qué? Porque yo creo que la ambición es buena. Un día puedo ganar y otro puedo perder, pero al final, siempre la suma es positiva. ¿Y sabes qué más? Los países ambiciosos son los ricos, lo que aseguran una mejor calidad de vida a sus habitantes.