martes, 12 de mayo de 2009

Reflexiones espirituosas


Ya es un clamor popular. Aunque quien maneja nuestra barca no tiene escrúpulos a la hora de blandir el argumento del gasto social para engrosar el agujero negro de la deuda pública, los mismos barqueros se han dado cuenta de que esto empieza a oler fatal y hay que cubrirse y han resuelto: subamos los impuestos.

Pero, claro, señores... ¿qué impuesto subimos? El impuesto sobre la renta y el de sociedades es intocable. Quedan IVA y los Impuestos Especiales. Si subimos el IVA se nos echan a la calle las gentes insolidarias. Bueno, quedan los especiales: tabaco, vino, cerveza, bebidas espirituosas e hidrocarburos. Algo retocaremos los hidrocarburos, podemos decir que ha bajado el petróleo. El vino... ¡hombre! se nos van a enfadar los diputados de regiones afectadas y sus amigos y aliados, así que son mayoría, porque el que más y el que menos tiene un amiguete con bodeguita... La cerveza se cubre con la venta de las sin alcohol.

¿Quién queda? Las bebidas alcohólicas de alta graduación y el tabaco. La subida en el impuesto sobre el alcohol representan una broma en comparación con lo que se pretende que cubra. No importa que no solucione el problema, y que no suponga un alivio real... es el gesto político lo que importa. No nos centremos en analizar si afecta al turismo, que afecta, y más que el vino y la cerveza, porque en España, el gasto de los lugareños en hostelería en su mayoría es en bares y locales, después en cafeterías y después en restaurantes, y mientras que el 40% del vino se consume en casa, los copazos se consumen fuera en un 80%. Hay argumentos económicos fuertes para no subir el impuesto a las bebidas de alta graduación, pero los partidarios de subirlo tienen la razón de las razones: la salud. ¿Quién puede defender que no se suba el precio del alcohol que tan perversos efectos tiene en la población?¿quién duda de la misión salvadora de la moral de los gobernantes?

En Estados Unidos, según leo a Kent McManigal, están pensando en establecer un "soda tax" sobre los refrescos, para evitar el exceso de consumo de azúcar (otro invento del demonio más que debe ser regulado por los sabios gobernantes recaudadores). Lo que digo.
Me pregunto qué más alimentos pueden servir de excusa moral para recaudar y justificar el enorme aumento del gasto en que estamos incurriendo. 
La sal, sin duda, que endurece las venas y aumenta el gasto sanitario y tiene historia. El chocolate, por supuesto, que genera obesidad y eso es pecado. ¿Y qué más?
¿Las chucherías?¿la chistorra y las morcillas?¿la marihuana? Ah! que aún no es legal!  :)

El chico de ayer


sábado, 9 de mayo de 2009

El estreno de Paco Capella


Por fin, Paco Capella ha abierto un blog. Quien le conozca no se sorprenderá, pero para quienes no sepan quién es este tipo, les diré que se van a encontrar críticas ajustadas, argumentos lógicos, rigurosos, difíciles de rebatir, utilización exquisita del lenguaje y un punto de vista original.

Tengo la suerte de contar a Paco entre mis amigos y sé que, además, es una excelente persona. Solamente me da rabia que su brillantez llama tanto la atención que todas las demás virtudes quedan en un segundo plano.
Le tuve de invitado de honor en la sección "Paco responde" y para mi fue un placer. Les podrá gustar o no, pero nadie puede decir que le falta formación.

Francisco Capella es licenciado en Ciencias Físicas (Astrofísica, Universidad Complutense de Madrid); realizó estudios de postgrado en Astrofísica (Instituto de Astrofísica de Canarias y Universidad de La Laguna) y en Inteligencia Artificial e Ingeniería del Conocimiento (Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid); ha completado un Master Oficial en Economía de la Escuela Austriaca (Universidad Rey Juan Carlos de Madrid).

Ha trabajado como investigador, ingeniero, consultor y profesor en diversas empresas (Andersen Consulting), instituciones (Centro Superior de Investigaciones Científicas en Madrid, Centro Europeo de Astronautas de la Agencia Europea del Espacio, Johnson Space Center de la NASA) y universidades (Universidad de La Laguna en Tenerife, Universidad Rafael Landívar de Guatemala, Universidad Alfonso X el Sabio en Madrid). Ha publicado numerosos artículos de opinión y ensayos en diversos medios (LibertadDigital.com, La Ilustración Liberal, Procesos de Mercado, Instituto Juan de Mariana) y ha participado en seminarios, conferencias y debates en televisión y radio.



Se lo recomiendo.

martes, 5 de mayo de 2009

Segundas partes no siempre fueron peores... LIBERACCIÓN


Queridos amigos, vuelve el día de la libertad. Que suena más cursi que nada, pero es el viernes del año en que se organizan dos eventos para que la gente se acerque, cuchichee, critique, alabe, se divierta y participe: la Cena de la Libertad* y LiberACCIÓN.

LiberACCIÓN es una feria de libros de "tono" liberal. Por ahí desfilarán, entre otros Juan Ramón Rallo y Carlos Rodríguez Braun, Mauricio Rojas, Jesús Huerta de Soto, Francisco Cabrillo, Álvaro Lodares y, por supuesto, el flamante Premio Juan de Mariana 2009, Anthony de Jasay (que se merece una entrada propia).

Este año, además, hemos organizado dos mini-debates: uno sobre el liberalismo y los medios de comunicación y un mano a mano entre Carlos Rodríguez Braun, Jesús Huerta de Soto y ustedes que hemos denominado "Liberalismo en la calle".

Será el viernes 22 de mayo por la mañana en la sala Antonio Palacios del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

¡Pasen y opinen!

*Si quieres venir a la cena y no sabes qué has de hacer: www.juandemariana.org o bien, manda un correo a cenadelalibertad@juandemariana.org

Liberalismo sentimental, correcciones y respuestas


Toni Mascaró, al hilo del post anterior me dice:

Un detallito... "to live for the sake of another man" podría traducirse mejor como "vivir para otro hombre" o "vivir para el beneficio de otro hombre", es decir, que el otro hombre sea tu razón de vivir. Rand no critica aquí que uno parasite a otro sino que uno se deje parasitar por otro. "La sanción de la victima", que decía ella. Precisamente, el meollo del sentimentalismo de plástico que siempre intentan colarnos: la aceptación de deudas ajenas y culpas inmerecidas.

Me alegra que me comente eso en concreto. Tiene toda la razón.

La expresión "for the sake of" es mucho más ambigua y amplia que nuestro "vivir a costa de". Y es verdad que la idea de Rand (que es precisamente lo que me gusta de ella) se sitúa en la perspectiva de la víctima victimizada... el receptor de vampiros.
Las mujeres de este país, en general, somos muy dadas a dejarnos martirizar en ese sentido y después nos quejamos de situaciones que nosotras mismas dejamos que se nos vayan de las manos. No sabemos decir que no, y nos dejamos vampirizar con gusto porque nos hace sentir mejores personas. Un error brutal que se paga antes o después.

Le he dado la vuelta a la perspectiva y he cambiado el eje de la cámara (en términos de cine) porque una sí es capaz de enseñarle a sus vástagos
"Hija, hijo, hay que esforzarse por los demás, vivir para el otro, dar tu vida por el prójimo".
Y en ese sentido es facilísimo justificar que haya una instancia "superior" que canalice la entrega.
Pero ¿quién le enseñaría a sus retoños
"Hija, hijo, lo mejor es que te hagas la tonta (o el tonto) y vivas por la cara, a costa de ese pobre imbécil que trabaja más de lo necesario por simple sentido de culpa mal entendida"?

Es más difícil justificar esta enseñanza que la anterior. Y es ahí donde creo que hay que hacer hincapié. Mire usted al necesitado, pero no como un ser incapaz de pensar, sino como alguien que busca desarrollarse por sí mismo, y en vez de comprar su agradecimiento, haga el favor, desde su puesto de repartidor de dádivas, de crear las condiciones que le permitan llevar su vida con autonomía, no le haga dependiente de su caridad y sus sentimientos para siempre.


Bastiat, por su parte, me pide que amplíe la idea de que los liberales estamos subidos a la nube de las ideas y por eso nos ganan la partida sentimentaloide.
Soy una firme convencida de que el liberalismo es la mejor ideología para tener éxito económico, pero también creo que es la que fomenta una sociedad más justa, más humana y más ética, habida cuenta de cómo es el ser humano. Lo creo de verdad.
Esta es la razón de que me pirren las neurociencias y la psicología evolucionista y también la Escuela Austriaca de Economía, y todas las teorías de la decisión económica que me encuentro.

El tema es que a la hora de exponer las ideas liberales o bien nos centramos en su eficiencia económica, o bien, por honestidad científica, tratamos de separar los argumentos teóricos de temas como los sentimientos. Pero es que yo creo que hay que enfangarse ahí, hay que denunciar que quienes hablan de sentimientos no saben cómo funcionan precisamente los sentimientos, y que sus argumentos son tan simplones como defender que el órgano del corazón rige los afectos. Así de cutre.

Si analizamos cómo ha surgido el sentimiento de altruismo, el sentido que tienen las normas morales en la evolución, nos daremos cuenta de que todos somos altruistas y egoistas dependiendo del entorno en el que nos movamos, y que las reglas del juego deben servir para que no terminemos autodestruyéndonos. Y no para imponer moralinas.

Pero por la razón que sea, cuando hablamos del tema (que no son muchas veces) somos muy ineficientes, poco claros, y yo creo que hay que hablar a otro nivel, para que te entienda todo el mundo, en especial la gente menos formada. La discusión de salón me encanta, se me da bien, y creo que ahí ganamos la batalla... pero hay que ser consecuentes, y tirarse a los ruedos que nos han quitado, empezando por este y continuando por las palabras robadas que hay que recuperar. Como la palabra libertad.

lunes, 4 de mayo de 2009

Mi charla en la Pompeu Fabra

Solamente puedo darle las gracias a Óscar Espinosa (Universitarios Liberales Demócratas) y a Nacho Corredor (Deba-T) por invitarme y por organizar estas jornadas.


María Blanco, doctora en Ciencias Económicas from nachocorredor on Vimeo.

sábado, 2 de mayo de 2009

Liberalismo sentimental


El jueves tuve un cordial encuentro con el decano de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF, Jordi Guiu. Un tipo encantador. No pude responder a casi nada de lo que me preguntaron ni a los argumentos de Jordi (ajustes de organización).

Alabó mi apasionamiento al explicar qué entiendo por liberalismo "liberal", es decir, sin más apellidos. Y afirmó que además de la ética, la política, los temas sociales... estaban los sentimientos, que son muy importantes, en especial... el amor.

Tengo entendido que lo grabaron y que se colgará de YouTube. Y además una editorial está interesada en publicar las charlas. Así que tampoco me extenderé en lo ya dicho, solamente en lo que me quedó en el tintero. Como el tema de los sentimientos. Cuando volvía en el tren me planteé si los liberales parecemos seres fríos y poco afectivos. Tal vez pedir que la ayuda humanitaria, el altruismo y la cooperación sean voluntarias y no por coacción denota poco amor. Tal vez la defensa de la libertad individual, del derecho de cada cual a decidir sobre su tiempo y sus recursos es poco sentimental.

En aras del sentimiento mi amable co-ponente proponía sueldo mínimo para quienes trabajan y también para quienes nolo hacen, y sueldo máximo para quienes tuvieran la desfachatez de ganar "demasiado" y, por supuesto, abolir el derecho de herencia, porque lo que tu has ganado con tu esfuerzo una vez que mueres no es de tus descendientes, sino que pertenece a la sociedad, a todos. Aclaró que no es estatista, sino partidario de la propiedad comunal basada en pequeñas cooperativas. Ya digo, una buena persona. Defendió la libertad individual pero siempre que todos tuviéramos la misma cuota de libertad. La libertad individual repartida igualitariamente. Mi respuesta fue que se es libre o no, uno no tiene una cuota de libertad como una no está un poquito embarazada. Y desde luego, desde su punto de vista, el mercado es mal mecanismo redistribuidor como lo demuestra que hay empresas que tienen demasiado poder. Tanto, que pueden más que los propios políticos. No cayó en la cuenta de que muchas de las grandes empresas son aquellas privilegiadas por el poder político.

A mi me dejó muy inquieta. ¿Me preocupo demasiado poco por los sentimientos? Entonces recordé a Ayn Rand y la frase que está en mi perfil de Facebook:
I swear, by my life and my love of it, that I will never live for the sake of another man, nor ask another man to live for mine.
(Juro por mi vida y mi amor por ella que nunca viviré a costa de otro hombre, ni pediré a otro hombre que viva a mi costa).
Añadiría que la excepción es que nadie me obligue a ello, ni yo obligue a nadie.
¿Hay un acto de amor mayor que ese?
Una sociedad verdaderamente caritativa no es aquella en la que se obliga al reparto sino aquella en la que la generosidad y el altruismo son valores en alza y como consecuencia de ello los menos favorecidos tienen ayuda.
En una sociedad en la que se quita al que tiene demasiado y se asegura una renta al que no hace nada se anulan los incentivos. Se predica que unos pocos productores mantengan al resto, y que quienes por su ingenio o posibilidades pueden producir más dejen de hacerlo ya que no van a poder disfrutarlo. Es un sistema que justifica el vampirismo.

En su comedia Pluto, Aristófanes nos presenta al agricultor Crémilo que se rompe la cabeza porque no sabe quéeducación darle a su hijo, si enseñarle la honestidad del mundo agrícola (que lleva a una vida de trabajo y pocas alegrías económicas) o el arte del timo y el engaño de los sicofantes de la ciudad (que aseguraría una vida de abundancia económica a su hijo).
La sociedad que planteaba Jordi, con su mejor intención, era una en la que la gente se vería abocada a vivir de los demás. A menos que todos fuéramos buenos y estuviéramos deseosos de ayudar al de al lado. Y en ese caso, ¿por qué no hacerlo sin coacción? ¿por los gorrones? También se incentiva el gorroneo en su modelo. Y si no, miremos alrededor...

Pero queda otra cuestión ¿quién dice qué es "demasiado"?¿quién establece quién necesita más, quién debe aportar más? Ese "alguien" es un ser humano con poder... es decir, susceptible de ser corrompido.

El conocimiento del ser humano, de su comportamiento, de sus inclinaciones y su reacción ante unos y otros incentivos es algo que no se puede olvidar. Y menos poniendo como velo que todo lo cubre el sentimiento y el amor.