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jueves, 14 de enero de 2010

Lucha en el barro: carta a María Blessing (Desde el Exilio)





Estimada María Blessing,

Tengo que reconocerlo. Muchas veces me dan ganas de tirarme al barro de la pelea demagógica y mentirosa de la propaganda progre. Y digo que me dan ganas de tirarme al barro a pelear sabiendo que estoy utilizando un recurso que odio, el de mis armas de mujer, y que puedo provocar (seguro, en la red uno se encuentra de todo) reacciones pueriles pero efectivas desde el punto de vista de la difusión especialmente en el sector masculino (lo siento, es así). La lucha en el barro tiene connotaciones claras.

Muchas, muchas veces he discuido con mis amigos liberales/libertarios sobre la batalla de las ideas. ¿Hay que seguir manteniendo el debate purista para unos pocos o hay que divulgar para crear masa crítica? Supongo que hay que hacer de todo... no flaquear en el debate de altura, no abandonar la difusión a pie de calle, y más... todo lo que haga falta.

Pero hay días como hoy, en los que lees a reputados "sociólogos de la tercera vía" (Luis I. Gómez dixit) reflexionando sobre la fallida Cumbre de Copenhaguen (en El País, claro) afirmando cosas como: Aunque degeneraran en una trifulca, las reuniones sobre cambio climático celebradas en Copenhague el pasado diciembre, constituyen uno de los acontecimientos clave del año 2009.

¿Clave? Es decir, hablamos de una reunión marcada por el escándalo destapado por los hackers que mostraron qué es la perversión académica. Parte de los participantes se plantan y se van. La Unión Europea exhibe su incapacidad de hablar con una sola voz.  Como contaba Burrhus en Desde el Exilio:

En Copenhague se han reunido demasiados actores para un juego en el que van a perder. Ha sido una negociación extraordinariamente difícil porque, a diferencia de la mayoría de las negociaciones, que se rigen por el criterio de “win-win” (tú ganas, yo gano) aquí es “lose-lose” (tú pierdes, yo pierdo). Si se trata de perder, la gente quiere perder lo menos posible. Y menos aún si en tu país hay 1.000 millones de pobres como ocurre en los casos de China y la India. Al final, han tenido que ser cinco países en solitario los que llegaran a un acuerdo de nivel tan bajo como el suscrito. En el caso de China y la India, no aparece ninguna referencia a la medición de las emisiones, y sus contribuciones se reducen a “reducciones de intensidad” en las emisiones, es decir, que puedes contaminar todo lo que quieras siempre que reduzcas la intensidad de esa contaminación.

No parece un gran éxito.


Algunos científicos afectos al régimen se empeñan en machacar con el cambio climático, como Ruíz Elvira, sabiamente replicado como se merece por Fernando Díaz Villanueva. Eso es tirarse al barro. A mí me resultaría desagradable, no tengo el talento de Fernando, él es un maestro en esto. Pero hay que hacerlo. Un buen amigo me dice: "Cuentan ahora que la causa de la ola de frío es que hace "demasiado" calor en el Ártico. En El País incluso hablan de ¡10 grados! y lo presentan como algo inusual. ¿Qué hacer? Irse a la web del COI y mirar los datos. Si comparamos la gráfica de este año con la de, por ejemplo, 1974 ¿qué vemos? que en 1974 la temperatura en el ártico era más alta que ahora. Lo de Groenlandia es incluso más serio. Según Box et al. en Groenlandia no se han alcanzado nunca las temperaturas de los años cuarenta (pagina 8)¿Quién se lo cuenta ahora al perio-listo de EL País? Sirve de algo contárselo?". No, desde luego. Son gente sin intención de contar la verdad, sino que pretenden justificar las políticas de los políticos que les alimentan.

Me dice Gregorio: Sobre la información y la democracia: yo tiendo a pensar que es el espectador con su mando a distancia el que diseña las programaciones de las televisiones, que son un muestrario democrático de nuestras demandas colectivas de diversión e información. Ayer discutía con unos periodistas catalanes el hecho, sin duda notable, de que las noticias más comentadas por los lectores de los periódicos raramente son las que ocupan la primera página. O sea, que hay que defender la democracia y la información verídica incluso frente a los consumidores de información. ¿O no?


Claro, especialmente frente a los consumidores de información, ya que los medios están en manos de los poderosos, es esencial hacer de contrapeso y perseverar en la información verídica. ¿Y hay que ir más allá si no es suficiente y manipular mejor? ¿Nos volveremos como ellos? Parece que no tenemos sus recursos. No tenemos a un tipo que se lee los artículos del National Geografic antes de que salgan y que dispone de tiempo suficiente como para comentar exhaustivamente cada post repitiendo y repitiendo lo que lee. Y gana porque lee más que nadie y porque tiene más tiempo que nadie. No porque sus argumentos sean de altura.

¿Qué nos queda frente a la propaganda goebbeliana?

Piensa en ello y escríbeme pronto.


sábado, 25 de octubre de 2008

La buena educación


Más de una vez me he encontrado por la calle alguna persona de otro país, con aspecto de no tener muchos posibles, que me ha parado con la mirada y el gesto, y sin hablar, me ha pedido que le indique dónde está una calle, simplemente mostrándome un papel con una dirección escrita (una vez me preguntaron en mal francés cómo se iba a París en autobús).

Me he sorprendido esta mañana al leer que un tipo va a publicar un libro sobre "anécdotas de farmacia" recopiladas por unos cuantos profesionales del ramo, pero en lugar de hacerme sonreír (que era lo que esperaba del titular) me he abochornado.

Aspirinas fluorescentes, por efervescentes, calmantes contaminados, por vitaminados, profiteroles por profilácticos, supositorios de nitroglicerina por glicerina y agua exagerada, por oxigenada...

... "Consuelo, dame esa pomada roja y negra... El trono del Cid, que me va tan bien para las piernas" (era Trombocid y se vende en una caja amarilla y negra).


... la mujer murciana que se quejaba al farmacéutico de que su médico casi le había echado de la consulta por pedir sexo oral, cuando lo que realmente quería era una receta de Sexorat. Y el de otra señora, que le encargó a su marido que le comprara anillos de los Nibelungos, cuando realmente lo que quería eran unos anillos vaginales de la marca Nuvaring.

"He oído en la tele lo del
tikis mikis [por el parásito anisakis] del pescado y quiero algo para fumigarlo y poder comer pescado fresco", dice una señora.

¿No pueden apuntarse en un papel lo que quieren?¿hay que hacer alarde de la estupidez? ¿si eso es así en un tema como los medicamentos y la salud, qué esperanza cabe en la política?

Como le decía ayer a un amigo en el sitio que él y yo sabemos, tenemos los políticos que nos merecemos, no ya por la carencia absoluta de valores, o por la degradación moral, o por algún motivo elevado. Es simple y llanamente porque alardeamos de lo palurdos que somos, exhibimos la zafiedad, adoramos lo vulgar, y lógicamente no queremos otra cosa más que políticos palurdos, zafios, vulgares... uno de nosotros.