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martes, 19 de agosto de 2008

Hipocresía, política y Juegos Olímpicos

Hoy he publicado mi artículo para el blog Olímpico Desprecio. En él defiendo que criticar la concesión a China de los JJOO no es un acto de hipocresía, ni implica estar de acuerdo con lo que hacen mis gobernantes, ni Bush ni nadie... simplemente significa denunciar un sistema comunista liberticida.

La promoción del deporte por el Estado para su mayor gloria y honra es común a muchas de las dictaduras: las exhibiciones franquistas en el Santiago Bernabeu los primeros de mayo, la ostentación de una raza fuerte por Hitler, la perfección bajo amenaza de los deportistas soviéticos... Efectivamente las Olimpiadas no son una competición entre atletas de todos sitios, es un evento deportivo y político. Ya existen campeonatos del mundo oficiales, de cada zona, de cada continente, de cada país... Los JJOO modernos tienen un componente político clarísimo.

(...)

Aún siendo ciertas las afirmaciones respecto a los atentados a la libertad patrios, nadie puede tacharme de hipócrita si continúo protestando por la concesión a China de los JJOO. Yo no voto a ningún partido liberticida, no comparto las políticas de mis dirigentes, no defiendo dictaduras... ¿por qué voy a callarme ahora? No me refiero al pueblo chino cuando critico los JJOO, sino al sistema comunista que (a veces se nos olvida) hace ciertas concesiones a la propiedad privada y al individuo, pero en la medida en que eso permite un mayor desarrollo económico del país, para seguir alimentando ese sistema. La socialdemocracia occidental no es mi ideal, pero no es lo mismo.

El artículo completo con un vídeo que dice mucho por sí solo, en el enlace.

(Gracias a Ignacio por la foto y por el vídeo)

sábado, 9 de agosto de 2008

Mirando al techo: Olímpico Desprecio


Con retraso, desde una conexión y un portátil prestados, quiero invitar a todo el mundo a visitar el blog Olímpico Desprecio (un blog contra las Olimpiadas de la vergüenza).



Cuando Carmelo Jordá propuso esta idea no pude evitar pensar ¿para qué? ¿a quién llega?¿qué vamos a evitar? No puedo negarme a determinadas cosas, y en concreto a Carmelo, por su calidad como persona y como profesional, resulta especialment difícil. A pesar de apuntarme, junto con estupendos bloggers (Santiago Navajas, Antonio José Chinchetru, José Carlos Rodríguez, Nicholas van Orton, Caco Reguera, Elentir, Humberto Vadillo, Luis I. Gómez, Juan Morillo, Dodgson Lluís, Alberto Illán, Luis Coase, Manu Llamas y el propio Carmelo), esas preguntas y otras parecidas seguían revoloteando entre olivos, piscina, familia, pipirana y gazpacho.



La respuesta está relacionada con el título. Era de esperar que los presidentes cedieran ante la amenaza china de cancelar contratos de mucho dinero, poderoso caballero... Era de esperar que los políticos se hicieran los tontos, más o menos, y que los ministros y los príncipes hicieran como si no pasara nada. Era de esperar que la prensa, a pesar de sí dar cuenta de las protestas (más morbo, más sustancia, más sabor), no renunciaran a emitir los Juegos de la Vergüenza. Todo lo que está pasando era de esperar. No es nuevo. Hitler nos enseñó hasta qué punto podemos o no cruzarnos de brazos y seguir mirando al techo... o al euro.



En mi caso, Olímpico Desprecio es lo único que está a mi humilde alcance, y no puedo mirar al techo y criticar a quienes lo hacen. Quede mi reflexión, sin ánimo de pontificar ni de sentar cátedra, como testigo de mi alarma (inocente, lo más probable, pero ya dice Horacio que la inocencia es el principio de la virtud y soy una aprendiz) y de mi indignación.



China es un país donde el Partido Comunista lesiona las libertades civiles y económicas de sus habitantes, el mismo Partido que ordenó la masacre de Tiannamen y ante el que nos hemos escandalizado cuando no había tanto dinero por medio. Ninguno de los que lo tenían en su mano le ha puesto el cascabel al gato. ¡Qué oportunidad perdida! (otra más...).